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Toda la vida tiene música

feb. 13, 2017 23:12

en Cultura

Diario La Mañana de Bolívar - Cultura - Toda la vida tiene música

Hernán Moura, músico y luthier bolivarense, está de regreso en la cuidad que lo vio nacer, luego de 10 años de haberse ido a la ciudad de la furia en busca de oportunidades laborales.


Con su bajo entre las manos, así como un niño sostiene su juguete favorito, Hernán se presenta a este encuentro con la sonrisa que siempre lo acompaña, trayendo consigo su historia, que por ser corta (tiene apenas 33 años) no deja de ser de lo más interesante.


Es ello, lo que pretendo contar aquí, luego de una amigable charla entre risas y mates, donde Hernán desnudó por completo su historia, que por cierto lleva música por donde uno quiera ahondar.


Se fue de Bolívar hace 10 años en busca de oportunidades laborales. Trabajaba aquí como remisero, pero contaba con una formación en computación y un buen conocimiento del inglés. Era remisero, bilingüe y con conocimientos en informática (así se describió entre risas) pero no encontraba aquí el lugar para poder desarrollar esas habilidades. 


En uno de esos viajes como remisero, se cruzó en su camino un estadounidense con el cual conversó en inglés todo el viaje (lo llevó a un campo), y esta persona recomendó a Hernán que explotara esas habilidades, dejando latente en él la idea de irse a otra ciudad. Tal es así que Hernán, como si hubiese recibido ese aventón que muchas veces uno necesita para tomar coraje y animarse a un cambio, resolvió irse a Buenos Aires, con $300 pesos en el bolsillo y un puñado de sueños por realizar.


Comenzó allí trabajando en una disquería, y luego lo hizo en call centers y empresas donde utilizaba el inglés, pero siempre estuvo haciendo música, nunca dejó de lado esa faceta de su vida. Guitarrista en sus inicios, y luego bajista por elección, la música aparece en cada historia que Hernán desanda. 


La música siempre está en el medio, y los amigos de toda la vida también. Hernán me cuenta que aún hoy sigue compartiendo música con la primera banda que tuvo, llamada Tántricas Rock, con la que hacia temas propios. Llegó allí cuando la banda ya estaba formada, pero se había quedado sin bajista, y comenzó a ocupar ese espacio. 


Hay un dato que no es menor; su padre tuvo durante varios años unadisquería (Musical Lauquen). Hernán se crio allí, entre cassettes y discos, escuchando diferentes géneros musicales, que siempre le llamaron mucho la atención y le permitieron conocer el maravilloso mundo de la música, del que hoy le es imposible alejarse.

Sus inicios como músico se remontan a cuando tenía apenas 12 años, aprendiendo de oído en principio, y luego tomando clases de guitarra con Elva Rivira. A los 16 años tenía ya un marcado interés por el tango, lo que lo motivó a tomar clases con Norberto Paolone, donde verdaderamente aprendió a “ser guitarrero”.
Con un brillo especial en sus ojos, recuerda con alegría que con escasos 16 años salía de bares a compartir música con Paolone; menciona allí el bar de Palladino, donde la gente que allí asistía lo miraba con sorpresa, ya que no era frecuente que un adolescente de esa edad disfrutara con pasión y compartiera tangos de la década del 40.


Cuenta también que tomó clases con Rubén Exertier, y recuerda con gusto todos esos momentos, ya que siempre fue bien recibido por estos grandes de la música, gente grosa y capacitada, de la cual siempre recibió apoyo.


En su formación también pasó por el Conservatorio de música de la ciudad de Olavarría, donde solo realizó la FOBA (formación básica); estuvo allí dos años, pero el trabajo no le permitió seguir con la carrera, y por ello emprendió su regreso a Bolívar, a seguir trabajando como remisero para poder subsistir.
«Siempre fui un corajudo, no me defino como un gran estudioso, siempre estuve tocando y “orejeando”, soy más bien un guitarrero; tengo una formación musical linda, con ciertos baches en el aprendizaje, pero nunca dejé de tocar» cuenta Hernán.

EL QUE BUSCA, ENCUENTRA


Pablo Massa, luthier“Hace cuatro años estaba embalado con comprarme un bajo que no se conseguía acá, traerlo de afuera era muy caro, entonces fui a hablar con un luthier. Era novato, mi bajo fue su cuarto instrumento, entonces fui parte de ese proceso de creación, ya que hizo el bajo según mis indicaciones. Una vez por semana iba a ver el progreso del instrumento, y la verdad es que me encantó la profesión, lo que iba haciendo. Tal es así que averigüé y comencé a hacer un curso con Pablo Massa, que es un reconocido luthier de Avellaneda”, cuenta Hernán en su relato.


Así es como Moura comenzó a desandar este maravilloso mundo de la creación y reparación de instrumentos musicales. Realizó un curso de formación durante varios años con Massa, pero además trabajó en su taller, lo que le permitió hacer una interesante investigación práctica acerca de lo que es el mundo de la luthería.


Hernán hoy se encuentra aquí, en Bolívar, con varios instrumentos confeccionados por sus manos y herramientas, y con la satisfacción de saber que en 10 días podrá tener su taller en nuestra ciudad. Su trabajo consta de la creación de instrumentos, y también de la reparación y calibración de éstos.

LA MÚSICA ES LA MÁQUINA


La música tiene varias vertientes en la vida de Hernán, hay creaciones intelectuales y materiales. Respecto de esta última, es lo que él más disfruta, sobre todo ver las expresiones de los músicos que reciben sus instrumentos finalizados; “es invaluable ver sus caras, y es muy lindo también para mí ver que alguien toca un instrumento mío”, relata, recordando felizmente el momento en el que él por primera vez toco un bajo que había sido realizado por sus propias manos. 


Actualmente se encuentra trabajando en la confección de dos instrumentos que están a punto de terminarse, y formarán parte de su stock interno para tener de muestra para posibles clientes que quieran probarlos y amigarse con ellos.


A la hora de ponerse manos a la obra en la realización de un trabajo solicitado, Hernán trata de dirigir al músico a lo que el realmente necesita, sin dejar de cumplir también con la parte estética del instrumento. Al momento de trabajar trata de negociar en cuanto a la construcción, para lograr que sea un instrumento grato, cómodo, y confiable, que sirva para trabajar, y tocar todos los días. “Suelo hacer instrumentos de batalla, pero muy bien pensados, para que se la aguanten”, cuenta mientras define como es su manera de laborar.


Por el momento, solo hace instrumentos eléctricos. Si bien ha investigado el mundo de las guitarras acústicas y criollas, aún no trabaja en éstas porque es otro tipo de construcción, llevan otros tipos de madera y tienen otra forma de creación.


Actualmente trabaja con 8 diseños y formas de guitarras y bajos eléctricos, que son los clásicos de Fender y Gibson (que ya no tienen licencia vigente), y que son los que mayormente eligen los músicos y con los cuales se sienten a gusto, pero también tiene diseños propios.


VOLVER A CASA


Luego de diez años de vida en Buenos Aires, Hernán regresó a Bolívar ya que se tornó muy caro para él vivir allí. Fue despedido de una empresa en la que trabajó varios años, y si bien las ofertas laborales que le surgieron podían cubrir la cuota que necesitaba para vivir, no le dejaban diferencia. Además, se le dificultaba encontrar un lugar en el cual poder armar su taller de lutier.


“Vine a jugarla de local y a ponerle garra acá en Bolívar y me encontré con una ciudad muy crecida. Hay mucha movida musical y eso está buenísimo; cuando yo me fui éramos pocos los músicos que tocábamos acá, y hoy me encuentro con un montón de lugares, con bandas que suenan de la hostia, muchos músicos que son unas bestias y que cuando yo me fui recién estaban formándose, y eso me encanta”, explica Hernán.


Destaca además, que a su regreso se encontró con gente que tiene muchas ganas de hacer cosas, ha tenido varias ofertas musicales, precisamente nueve, de las cuales eligió tres, para luego ver que es lo que surge.


Aun así, Hernán sigue viajando a la ciudad de La Plata una vez al mes, donde desde hace un tiempo tiene una banda estable con la que todavía sigue tocando. Es un proyecto de creaciones propias, con el cual ya han grabado (en la sala de ensayo) nueve temas, que están próximos a ser difundidos a través de un demo. Se trata de un grupo de rock fusión, con el que tiene ganas de venir a tocar a Bolívar; para ello ya se contactó con algunos lugares de aquí, para poder concretar en este año la visita de la banda.


Toda su vida gira en torno a la música, desde muy pequeño se sumergió en este mundo, que lo ha encontrado con varios proyectos que siempre rondan en torno a eso. Hoy se encuentra aquí, siguiendo ese rumbo, como no podía ser de otra manera.


Iniciando nuevos proyectos musicales, y próximo a abrir su taller de luthería, Hernán pone fichas y apuesta por la ciudad que lo vio nacer y crecer, y que luego de diez años vuelve a brindarle oportunidades para seguir adelante. 


Quienes quieran contactarse con él para la realización de creaciones o reparaciones de instrumentos podrán encontrarlo en 10 días aproximadamente en su taller, que comenzará a funcionar en calle Balcarce 1144 en barrio Los Zorzales, o contactarlo vía Facebook (Hernán Moura). De este modo podrán coordinar un encuentro, tomar unos mates y conversar acerca de lo que se desea realizar.


Lucía González Livio

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