San Carlos de Bolívar

Cargando datos de Clima...

GRACIELA SAGARDOY RECUERDA SUS DÍAS EN LA CARPA BLANCA, VEINTE AÑOS DESPUÉS

Cuando las tizas crecieron antorchas

abr. 10, 2017 13:20

en Educación

Diario La Mañana de Bolívar - Educación - Cuando las tizas crecieron antorchas

Los ojos claros de Graciela Estela Sagardoy adquieren un matiz más cristalino cuando revisa el cofre de sus vivencias en sus días de ayuno en la Carpa Blanca de la Dignidad, durante la primavera de 1998 y unos meses después.

Semanas en las que la alimentación a exclusiva base líquida compelía a los maestros a soñar con comidas y a hablar de comidas, pero también imborrables jornadas en las que la lucha se desplegaba en acciones tales como escraches a represores, participación en inauguraciones y en las rondas de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo, la recepción de las columnas de visitantes, ilustres e ignotos, que se acercaban a acompañar la batalla o a preguntarles en qué consistía, y las constantes conferencias de prensa que, como estrellas de rock en gira de insomnio, brindaban a medios locales y extranjeros. Pura pedagogía en pleno vórtice del menemismo, mediante una innovadora estrategia que llamó la atención del mundo.

La trabajadora social integró en ambas ocasiones grupos de una treintena de maestros de distintos puntos (Salta, Santa Fe, la CABA, Bahía Blanca). El primer ayuno fue intenso, de veinticinco días; el segundo, más leve, de diez. La Carpa Blanca fue montada frente al Congreso Nacional por maestros nucleados en la CTERA y su gremio de base el SUTEBA, el 2 de abril de 1997. Se creía, los propios gestores de la idea así lo vislumbraban, que en dos o tres meses el gobierno cedería. (Ha de ser casi imposible montar una medida así y proyectar que se extenderá treinta y tres meses.) Duró casi tres años, hasta el 30 de diciembre de 1999. En el primer ayuno, de treinta días, participó la bolivarense (aunque no haya nacido acá) Graciela Vanzán, por entonces líder del SUTEBA Bolívar, junto a referentes del sindicalismo argentino como Marta Maffei (conducía la CTERA), Hugo Yasky (era el jefe del SUTEBA, hoy lo es de la CTA), quien fue el mentor de la idea, y ‘Roby’ Baradel, por entonces futuro secretario general del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia. Vanzán y Salagardoy son las únicas maestras bolivarenses partícipes de una gesta sin par.

 

“CON LA CONVICCIÓN DE QUE ESTÁBAMOS POR NOSOTROS Y POR OTROS”

¿Cómo eran esas jornadas?

-Teníamos un régimen disciplinario estricto. Había que levantarse temprano, una combi nos llevaba a la casa de la CTERA a bañarnos (disponían de pocos minutos) y regresábamos a desarrollar las actividades pautadas (en ocasiones les dejaban tiempo libre). El ayuno era líquido: cada media hora, estrictamente, nos daban agua, Gatorade, té o mate, a elección, y a la noche llegaba el súmmum: un caldo. Los que entraban a saludarnos o a charlar, no podían hacerlo con ningún comestible, ni una pastilla de menta.

Cada mañana, un equipo médico pasaba a pesar a cada docente y realizarle exámenes primarios. Algunos, debían abandonar. Fuera de la orden médica, Graciela no vio claudicar a nadie. Ella estuvo a un tris, por su enriscada relación con otra ayunante, pero un golpe de teléfono de Graciela Beatriz Vanzán desde Bolívar evitó la fractura.

La ex secretaria de DD.HH. del SUTEBA local enfatiza que “no fueron fáciles” esos días que la historia de las luchas populares acumula en la góndola de lo heroico: “Éramos toda gente que estaba en la misma lucha, pero no nos conocíamos, y teníamos que empezar a convivir. En el ayuno te van cambiando la estructura física y la mental. Recuerdo que al tercer o cuarto día, todos soñábamos con comida, y hablábamos de comida. Tratábamos de reírnos, pero las tripas nos sonaban a todos, ibas al baño a cada rato, porque te obligaba la dieta líquida. Era líquido por delante, por detrás, líquido adentro…”.

Eran de líquido…

-Pero éramos sólidos. Por fuera no se nos derramaba nada, teníamos mucha convicción de que estábamos ahí por nosotros y por otros, y nos hacíamos fuertes. Y después, con todas las visitas que recibíamos….

Galeano, Mercedes, Gieco, Spinetta, el Silvio y el ‘Nano’ Serrat son algunos de los insignes que pasaron a acompañar a los maestros de la escuela pública. Además de las Madres y las Abuelas, hermanas de ideas. Durante su segundo ayuno, en el otoño del ’99, el grupo de Graciela fue visitado por Osvaldo Bayer. “Fue emocionante ver al viejo ahí, como uno, un luchador de toda la vida, y por él sí que hay que sacarse el sombrero. Un tipo sencillo, como es, y andando por la misma senda…”, dice Salagardoy, dice y, otra vez, sus ojos del color de un cielo bueno se funden con el gris de la tarde que se asoma por los ventanales del café Sorprise.

Las visitas y las rondas de prensa con periodismo argentino y del mundo, habrán constituido el alimento sólido que les faltaba…

-Eso era lo que nos sostenía. Esas visitas se filmaban, y a la noche, para sostenernos, nos pasaban a toda esa gente. Mirá si no íbamos a seguir…

La ‘onda expansiva’ de la Carpa fue surcando el Globo. Una tarde, el grupo de Graciela recibió a estudiantes yanquis que viajaron a ver “qué era esa cosa blanca que en el sur desafiaba al poder político ayunando”. La segunda vez le tocó estar el 25 de mayo, y durante el acto para celebrar el aniversario de nuestra Revolución recogieron un mensaje del mismísimo subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, por entonces una celebridad en el poco cremoso campo de las luchas populares. “Ahí nos olvidábamos del hambre”, grafica. “Era palpable” el respeto que les tenían; igual que Graciela, todos habrán terminado sintiéndose “un ser histórico”.

En esos años no había celulares, se comunicaban con sus pueblos por un teléfono instalado en la cocina, en el sector trasero de la Carpa. Pero al regresar acá, la repercusión era amplia: “Mis compañeras de la escuela me preguntaban, se alegraban. La gente en la calle, los padres”, enumera la hija de la emblemática maestra Estela Faraldo.

 

“HOY NOS CONSIDERAN BASURA”

La Carpa Blanca se extendió treinta y tres meses; ayunaron mil trescientos ochenta maestros y fue visitada por alumnos de siete mil escuelas. Se recogieron un millón quinientas mil firmas en apoyo al reclamo de mejoras salariales, una ley de Financiamiento Educativo y la derogación de la ley Federal de Educación. A fines de 1999, ya con el gobierno de la Alianza, CTERA resolvió desarmar la Carpa tras la aprobación del Congreso Nacional de la ley de Financiamiento Educativo, que otorgó un fondo de seiscientos sesenta millones para recomposiciones salariales.

Casi dos décadas después, Graciela suele soñar con momentos de aquellas jornadas. La Carpa Blanca es para ella -lo será para todos sus protagonistas, supongo- como esos seres queridos que ya no están y en los que pensamos un rato cada día. La bolivarense hizo un amigo “entrañable”: Fabián Mouteira, de La Matanza. “Nos encontramos en el primer ayuno y en el segundo también, él era un dirigente grande (por importancia, no por edad) de un lugar caliente”. Después de la Carpa, en cada marcha en Buenos Aires en defensa de los derechos de los trabajadores y de los docentes en particular, “nos buscábamos, charlábamos y nos abrazábamos”, dice con nostalgia.  Sin embargo, ante la pregunta de cómo ve aquellos días a dos décadas de distancia temporal, aguda como es, lo primero que me responde es que, lo que ve, es que “veinte años no son nada”.

¿Estamos igual? Días atrás te escuché decir que estamos igual, pero peor.

-Veinte años atrás estábamos inmersos en un puro y terrible neoliberalismo. Pero se hablaba de la escuela pública, y a los docentes nos respetaban. Ahora nos vituperan: lo ves en los diarios, las redes sociales, la televisión.

¿Y qué ocurrió en veinte años, que se pasó de respetar al docente a vilipendiarlo?

-Se está vilipendiando a todos los trabajadores, y nosotros somos trabajadores de la educación. Nos están llamando chorros, vagos y choriplaneros. Por momentos nos ensalzan, nos dicen que tenemos que ir a trabajar, que pobres chicos, y por otros, que hay que cambiar los planes para formarnos, ya que no enseñamos nada. No sabés si quieren que vayamos a enseñar la porquería de ahora o que nos quedemos en casa porque no sabemos nada. El gobierno apunta a desprestigiar a los trabajadores, y su plan le resulta. En veinte años se apuntó a eso, con un recreo: el kirchnerismo. Cristina nos vituperó en un acto, dijo que teníamos tres meses de vacaciones, que no sabía qué pretendíamos, pero con ella se pudo hablar, le pudimos decir que no somos eso, y respondió mandando netbooks, libros, planes renovables para mayor formación de los trabajadores de la educación, dando más presupuesto. Este gobierno, no. Hoy se nos considera basura. Te dije que veinte años no son nada, también te digo que como sociedad no aprendimos nada en estas dos décadas.

 

“LAS LUCHAS CONTINÚAN, NUNCA NADA ESTÁ ACABADO”

¿Y para qué sirvió la Carpa Blanca, si hoy el sector está incluso peor?

-Para retomar esa lucha. Tenemos que retomarla. Aquello fue neoliberalismo asqueroso, esto es peor. Un neoliberalismo lleno de CEOS a los que lo único que les interesa son empresas y negocios. Ayer esto no era tan patente, hoy es descarnado. De todos modos, para mí es la unión en el espanto, pero al menos en la provincia estamos juntos sindicatos que antes no. Con FEB hace rato conformamos el Frente Gremial, pero ahora estamos con UDOCBA, SADOP. Además, la Carpa sirvió para mostrar que se puede.

De hecho, este plan de lucha es la continuación de aquél, un eslabón más.

-Es que para mí las luchas siempre continúan, nunca nada está acabado. Menos en un país como Argentina.      Chino Castro

Monedas

Sitio web de referencia: Banco Nación

Moneda Compra Venta
Dolar U.S.A 15,95 16,35
Euro 18,25 19,25
Real 420,00 510,00
Ocurrió un error inesperado

Ocurrió un error inesperado

Descripción

Ha ocurrido un error al intentar procesar '/noticias/educacion/cuando-las-tizas-crecieron-antorchas_a248485'.

Más información

Los administradores de este sitio ya fueron notificados de este error para que puedan solucionarlo a la brevedad.

Por favor, disculpe las molestias ocacionadas.