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MÚSICA

Rebelde

jun. 05, 2016 01:13

en Información General

Diario La Mañana de Bolívar - Información General - Rebelde

“Rebelde me llama la gente, rebelde es mi corazón, soy libre y quieren hacerme esclavo de una tradición / Todo se hace por interés porque este mundo es al revés / Sí, todo esto hay que cambiar siendo rebelde se puede empezar / ¿Por qué el hombre quiere luchar, aproximando la guerra nuclear? ¡Cambien las armas por el amor y haremos un mundo mejor!”


El pasado 2 de junio se cumplieron cincuenta años de la salida de un disco simple que vendió sólo doscientas copias. El número es una anécdota, lo que no es anécdota es la importancia que cobró en el tiempo una de las canciones publicadas. ‘Rebelde’ se llamó la cara A del simple que en la B contenía ‘No finjas más’. Participaron en la grabación Moris y Pajarito Zaguri en guitarras y voces, Jorge Navarro en teclados, Antonio Pérez Estévez en bajo y Alberto Fernández Martín en batería, el grupo se llamaba Los Beatniks. El término beatnik  lo había inventado en 1958 el periodista Herb Caen con el fin de parodiar a la generación bear que adoptó como libro de cabecera ‘On the Road’ (En el camino), la novela de Jack Kerouac.

Moris venía de una experiencia hippie en el verano de Villa Gesell con Juan Sebastián Bar, un boliche ubicado a una cuadra de la playa que abrió con la ayuda de tres amigos y la garantía de sus padres. “Fantasías en carpas salvajes, cocinábamos en latas de dulce de batata - le cuenta Moris a Pablo Plotkin en la última Rolling Stone - Sacábamos almejas crudas y con agua caliente y limón llenábamos la mucha hambre que teníamos.”

En ese espacio, Moris junto a Javier Martínez hacían temas propios y éxitos del primer rock & roll norteamericano. Terminado el verano regresaron a Buenos Aires y Moris, influenciado por la generación beat y los sonidos de los Beatles, Stones y Dylan, armó Los Beatniks. El ladero era un personaje llamado Pajarito Zaguri, que componía y tocaba la guitarra.

Rápidamente, decidieron hacerse notar, vestidos de negro, se estacionaron en Florida y Corrientes en una camioneta que expulsaba a todo volumen su música. Otro día aparecían bañándose en una fuente de una plaza, provocando la atención de la prensa; a veces, distribuían papeles con la leyenda: “Aquí estuvieron los Beatniks, ¡cuando no!”

Como la gente de CBS no mostraba mucho interés en promocionar su flamante simple, Pajarito Zaguri  ideó otra estrategia publicitaria, cargaron sus precarios equipos y en la caja de una camioneta y salieron a tocar sus tocar sus temas en el centro de Buenos Aires, mostrando carteles con leyendas como: “¡Le ganamos a los ‘IN! ¡Hacemos cualquier cosa por una cena! Los Beatniks”  (En you tube se puede ver un minuto de imágenes de ese momento filmado por uno de los canales de televisión capitalinos).

Gracias a este modo de mostrarse, Los Beatniks aparecieron en un artículo de la revista ‘Primera Plana’ de agosto. Miguel Grinberg en su ‘Cómo vino la mano’ (1977) reproduce una parte, que llevaba el título de ‘Predicantes: Aullidos con mensaje’: “La patrulla policial hendió el humo del sótano y empezó a pedir documentos. Un oficial trepó al tablado, en donde un cuarteto de ululantes había ya enronquecido: ‘¿Esto es un acto comunista?’ Mientras el guitarrista intentaba disuadirlo, los otros tres callaron. ‘¡Sólo queremos la paz, la paz!’ para demostrarlo, se arrojaron de nuevo sobre los instrumentos y aullaron: ‘Será la última guerra, vendrá la paz, es una engaño absurdo para matar…’ Tapándose los oídos, el oficial emprendió un discreto retroceso. El coro prosiguió: ‘Y si vas a la guerra, no vuelvas más, serás sólo una máquina de matar…”

De las 600 copias de ‘Rebelde’ que se editaron sólo se vendieron 200, parece que todavía no era el momento. “Cuando en la grabadora vieron que no funcionaba dijeron ‘chau’, nos tiraron y quedamos flotando en el aire.”

El rock argentino ya había hecho su registro discográfico casi un año antes, el 27 de agosto de 1965, con la aparición del álbum debut de Los Gatos Salvajes, la primera banda de Litto formada en su Rosario natal, que incluía las tempraneras canciones de Nebbia (‘La respuesta’, ‘Lo que más me gusta de mí’); pero ‘Rebelde’ tuvo una importancia decisivo porque llevaba el germen libertario que luego se manifestaría con ‘La balsa’ de Los Gatos y todo el corpus de canciones escritas por Moris, Nebbia, Tanguito, Javier Martínez, Miguel Abuelo y el resto de los ‘náufragos’ del momento. Prueba de esta comunión es la Cara B del simple de ‘La balsa’, que contenía ‘Ayer nomás’, tema escrito por Moris y Pipo Lernoud que estaba en el repertorio habitual de Los Beatniks.

“Todos tenían su libretita - le cuenta Moris a Plotkin - Javier Martínez venía con la letra de ‘Avellaneda Blues’, por ejemplo, y yo le mostraba ‘De nada sirve’. Creo que eso de la libretita lo sacamos de los tangueros. Nos producíamos unos a otros. Había un espíritu movimientista. Éramos realmente bohemios, pero teníamos mucho interés en el triunfo, en la posibilidad de vivir de la música en castellano.”

Días después de la salida de ‘Rebelde’ las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional de Arturo Illia y asumía el general Onganía. La autodenominada Revolución Argentina se alineó a la política estadounidense de la Doctrina de Seguridad Nacional y comenzó a controlar las universidades, sindicatos y manifestaciones culturales. En ese contexto nacía el rock argentino. En La Cueva, un sótano ubicado en la avenida Pueyrredón, y enLa Perladel Once, una pizzería gigante ubicada en Rivadavia y Pueyrredón, comenzó a gestarse el movimiento que generaría el rock en nuestro país que en su primera etapa marcaría a fuego las conciencias argentinas con sus canciones.

 

Treinta minutos de chocolate

Separados Los Beatniks, Moris y Pajarito Zaguri emprendieron caminos  diferentes. En 1970 Moris grabó en los estudios T.N.T su fundamental “Treinta minutos de vida”. Si hay que recomendarle un disco a alguien que no ha escuchado nada de la primera etapa del rock argentino, “Treinta minutos de vida” es el indicado. Con la poesía a flor de piel Moris retrata el pulso de la ciudad y sus habitantes: la represión (‘Ayer nomás’ y ‘El oso’), la discriminación social y sexual (‘Escúchame entre el ruido’), su filosofía urbana (‘Esto va para atrás’) y la confesional ‘De nada sirve’, una especie de rap acústico e improvisado, grabado tres años antes en un alto de grabación de Los Gatos cuando estaban preparando su disco inicial. “En un momento se hizo un bache en la grabación - cuenta Moris - y el dueño del estudio, Tim, me sugirió grabar algo. Agarré la guitarra de doce cuerdas de Litto Nebbia y me mandé de cabeza. Tenía las frases básicas del comienzo, nada más. Cuando llego a la frase ‘en este mundo que está podrido...’, me largué a improvisar.”

Luego de un paso fugaz por Los Náufragos, Pajarito Zaguri armó con el guitarrista Nacho Smilari, La Barra de Chocolate, banda que tuvo su éxito con el tema ‘Alza la voz’. Lanzaron “La Barra de Chocolate” (1970), disco que en sus letras retrataba la bohemia de esos días: “Buenos Aires se adormece, Corrientes es un billar / los bares casi desnudos duermen su soledad / Miguelito está en la plaza enseguida va a fumar / su guitarra lo acompaña…” cantaba un veinteañero Zaguri en ‘Buenos Aires Beat’; mientras que en ‘Alza la voz’ afirmaba: “Si ves que se escapa la vida de tus manos / estás arrepentido de haber jugado mal / escribe algún poema, cántale a un amigo / pídele a este mundo que deje de jugar / Alza la voz, aunque no la escuchen, álzala igual…”

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