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ENSEÑARAN TANGO EN CULTURA

todo el mundo, la única condición obligatoria es tener ganas»

abr. 21, 2010 00:00

en Información General

Diario La Mañana de Bolívar - Información General - todo el mundo, la única condición obligatoria es tener ganas»

El martes 4 de mayo comenzará a dictarse en la sede de la Dirección de Cultura un taller de tango danza. El mismo estará a cargo de la dupla conformada por Carlos Sostos y Romina Verón, bailarines e instructores ambos, procedentes de Buenos Aires.
Carlos lleva el tango en su sangre. Proviene de una familia de músicos allegados a él y desde muy pequeño se crió en un entorno favorable a su incorporación. Después de un impasse, hace diez años comenzó "primero como un hobby, pero luego se transformó en una actividad central hasta que pasé a dedicarme full time", dirá.
Romina, por su parte, procede de la danza clásica, de la cual tomó clases y está formada académicamente. "Estudiaba clásico en una escuela nacional y dentro de la carrera teníamos la posibilidad de tomar cursos de otras danzas. Un día tomé clases de tango y en aquel momento me divirtió pero no me llegó en profundidad. Cuando terminé con la carrera comencé a tomar clases como un hobby, porque mi abuelo siempre escuchaba tango y eso me acercó, y terminé por enamorarme. Empecé una vez por semana y terminé asistiendo todos los días, es muy adictivo", dijo la joven.
Carlos y Romina se conocieron aprendiendo tango, y la pasión por esa danza los unió en la vida. "Yo fui a tomar clases y Carlos ya estaba como ayudante del profesor, ahí lo conocí. Como yo tenía cierta formación me pusieron a trabajar con él. Congeniamos desde el principio; a los dos nos interesaba entender qué era el tango, más allá de las coreografías, y teníamos la misma locura de practicar en la calle", contó la bailarina. "Romina fue la que me empujó al show. Yo me acerqué a ese taller un poquito antes que ella, aprendí a bailar con muy buenos profesores y también con gente que no lo era, con verdaderos milongueros. Y me explicaron el tango desde una filosofía de vida. Yo nunca había tenido exposición pública y cuando la conocí a Romina ella me inyectó las ganas de bailar en el escenario. Ella tiene una gran ductilidad y a los tres meses de comenzar con las clases ya dio su primer show", contó Carlos.
Ese primer show fue en una muestra conjunta. Carlos y Romina comenzaron a participar de talleres en los Centro Culturales de Buenos Aires. Habían sido ascendidos a ayudantes de su profesor e incluso lo reemplazaban durante sus ausencias. Así fue como los invitaron a dictar una réplica del taller al que asistían y finalmente, participar de una muestra conjunta de talleres. "Invitados por la profesora de folclore, con muy buen criterio para interrelacionar las propuestas, dimos el primer show. Esa fue la primera vez que sentimos el calorcito del aplauso", contaron. A partir de allí comenzaron a participar de peñas y otras muestras, hasta dedicarse al baile de manera profesional.
Ambos, además de bailarines, son instructores de danza. "Nos especializamos, tomamos muchos cursos y talleres. Uno de ellos en la Universidad de Tango, que es no oficial, donde nos capacitamos en la parte didáctica", manifestó Romina. "Una pareja conocida inauguró la Universidad, un estudio no formal en el que aprendimos a enseñar la danza", aportó Carlos.
Podría agregarse que además de bailarines e instructores, son amantes del tango, apasionados por esa danza tan nuestra, que nos define en el resto del mundo, que forma parte de nuestra identidad nacional. Se les nota al hablar, en la expresividad con la que lo hacen, en las palabras que eligen para contar y en los gestos que las acompañan. Y lo transmiten a quien los escucha. Uno sale de la charla queriendo bailar tango.
"El tango es parte de nuestro folclore, de nuestra cultura, está dentro nuestro. Cuando vienen los alumnos a nuestras clases y nos preguntan si podrán bailar, les decimos que es cuestión de buscarlo, que por haber nacido en estas latitudes está dentro nuestro", definen.
Carlos, la voz cantante de la pareja, remarca que si de gustos se trata, él prefiere el tango de pista al de escenario; bailar en las milongas, donde la exhibición de la pareja pasa porque el hombre haga lucir a su compañera, donde la danza gira en torno a la caminata, al bailar abrazados, "a pisar muy en música". Años atrás, cuando el tango se convirtió en un boom internacional, muchos bailarines le agregaron movimientos acrobáticos que, vistos a los ojos de los milongueros, desnaturalizaron la esencia de esta danza -"se dice que si rompés el abrazo, rompés el tango"-; en la actualidad, al decir de Carlos, se está volviendo a aquel tango 'de origen'.
En lo que hace a su experiencia profesional, Romina y Carlos ofrecen a quien los contrate variantes, "nos adaptamos a lo que nos piden" dirán; y su enseñanza gira en torno a las potencialidades de quiénes toman las clases. "A nuestros alumnos les decimos que van a aprender a bailar el tango siempre que tengan en claro qué es el tango. Siempre trabajamos sobre la alegría, sobre lo positivo. Si hay una persona que le gusta el show, el escenario, que venga a buscarlo porque lo encontrará; si viene una persona que tiene perfil para enseñar, formamos profesores; si viene una persona que le gusta bailar el tango en la pista, a eso apuntamos", coinciden.
Por esto es que invitan a todos aquellos que tengan la inquietud por interiorizarse en esta danza a que se sumen, tengan la edad que tengan, solos o en pareja. "El tango es para todo el mundo, la única condición obligatoria es tener ganas", definen. E instaron a los varones a que se animen y se acerquen, "el tango es una danza en la que tienen la posibilidad de conducir a su pareja, gobernar a su mujer por algunos minutos; en la que, en tanto expresión varonil, permitirá el lucimiento de su dama y eso llevará su masculinidad a un punto extremo", enfatizaron.
Los interesados en aprender tango con ellos pueden pasar por la Dirección de Cultura, donde cumplimentarán la preinscripción.

Podría agregarse que además de bailarines e instructores, son amantes del tango, apasionados por esa danza tan nuestra, que nos define en el resto del mundo, que forma parte de nuestra identidad nacional. Se les nota al hablar, en la expresividad con la que lo hacen, en las palabras que eligen para contar y en los gestos que las acompañan. Y lo transmiten a quien los escucha. Uno sale de la charla queriendo bailar tango.
"El tango es parte de nuestro folclore, de nuestra cultura, está dentro nuestro. Cuando vienen los alumnos a nuestras clases y nos preguntan si podrán bailar, les decimos que es cuestión de buscarlo, que por haber nacido en estas latitudes está dentro nuestro", definen.
Carlos, la voz cantante de la pareja, remarca que si de gustos se trata, él prefiere el tango de pista al de escenario; bailar en las milongas, donde la exhibición de la pareja pasa porque el hombre haga lucir a su compañera, donde la danza gira en torno a la caminata, al bailar abrazados, "a pisar muy en música". Años atrás, cuando el tango se convirtió en un boom internacional, muchos bailarines le agregaron movimientos acrobáticos que, vistos a los ojos de los milongueros, desnaturalizaron la esencia de esta danza -"se dice que si rompés el abrazo, rompés el tango"-; en la actualidad, al decir de Carlos, se está volviendo a aquel tango 'de origen'.
En lo que hace a su experiencia profesional, Romina y Carlos ofrecen a quien los contrate variantes, "nos adaptamos a lo que nos piden" dirán; y su enseñanza gira en torno a las potencialidades de quiénes toman las clases. "A nuestros alumnos les decimos que van a aprender a bailar el tango siempre que tengan en claro qué es el tango. Siempre trabajamos sobre la alegría, sobre lo positivo. Si hay una persona que le gusta el show, el escenario, que venga a buscarlo porque lo encontrará; si viene una persona que tiene perfil para enseñar, formamos profesores; si viene una persona que le gusta bailar el tango en la pista, a eso apuntamos", coinciden.
Por esto es que invitan a todos aquellos que tengan la inquietud por interiorizarse en esta danza a que se sumen, tengan la edad que tengan, solos o en pareja. "El tango es para todo el mundo, la única condición obligatoria es tener ganas", definen. E instaron a los varones a que se animen y se acerquen, "el tango es una danza en la que tienen la posibilidad de conducir a su pareja, gobernar a su mujer por algunos minutos; en la que, en tanto expresión varonil, permitirá el lucimiento de su dama y eso llevará su masculinidad a un punto extremo", enfatizaron.
Los interesados en aprender tango con ellos pueden pasar por la Dirección de Cultura, donde cumplimentarán la preinscripción.
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Podría agregarse que además de bailarines e instructores, son amantes del tango, apasionados por esa danza tan nuestra, que nos define en el resto del mundo, que forma parte de nuestra identidad nacional. Se les nota al hablar, en la expresividad con la que lo hacen, en las palabras que eligen para contar y en los gestos que las acompañan. Y lo transmiten a quien los escucha. Uno sale de la charla queriendo bailar tango.
"El tango es parte de nuestro folclore, de nuestra cultura, está dentro nuestro. Cuando vienen los alumnos a nuestras clases y nos preguntan si podrán bailar, les decimos que es cuestión de buscarlo, que por haber nacido en estas latitudes está dentro nuestro", definen.
Carlos, la voz cantante de la pareja, remarca que si de gustos se trata, él prefiere el tango de pista al de escenario; bailar en las milongas, donde la exhibición de la pareja pasa porque el hombre haga lucir a su compañera, donde la danza gira en torno a la caminata, al bailar abrazados, "a pisar muy en música". Años atrás, cuando el tango se convirtió en un boom internacional, muchos bailarines le agregaron movimientos acrobáticos que, vistos a los ojos de los milongueros, desnaturalizaron la esencia de esta danza -"se dice que si rompés el abrazo, rompés el tango"-; en la actualidad, al decir de Carlos, se está volviendo a aquel tango 'de origen'.
En lo que hace a su experiencia profesional, Romina y Carlos ofrecen a quien los contrate variantes, "nos adaptamos a lo que nos piden" dirán; y su enseñanza gira en torno a las potencialidades de quiénes toman las clases. "A nuestros alumnos les decimos que van a aprender a bailar el tango siempre que tengan en claro qué es el tango. Siempre trabajamos sobre la alegría, sobre lo positivo. Si hay una persona que le gusta el show, el escenario, que venga a buscarlo porque lo encontrará; si viene una persona que tiene perfil para enseñar, formamos profesores; si viene una persona que le gusta bailar el tango en la pista, a eso apuntamos", coinciden.
Por esto es que invitan a todos aquellos que tengan la inquietud por interiorizarse en esta danza a que se sumen, tengan la edad que tengan, solos o en pareja. "El tango es para todo el mundo, la única condición obligatoria es tener ganas", definen. E instaron a los varones a que se animen y se acerquen, "el tango es una danza en la que tienen la posibilidad de conducir a su pareja, gobernar a su mujer por algunos minutos; en la que, en tanto expresión varonil, permitirá el lucimiento de su dama y eso llevará su masculinidad a un punto extremo", enfatizaron.
Los interesados en aprender tango con ellos pueden pasar por la Dirección de Cultura, donde cumplimentarán la preinscripción.

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