San Carlos de Bolívar

Cargando datos de Clima...

Allá en Camposanto

jul. 23, 2017 19:44

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - Allá en Camposanto

Tiene mucho que ver que nació allá en Camposanto, Salta, lugar de cerros coloridos de insondable belleza, donde reina el silencio y la austeridad, que de niño escuchaba a su padre, Cayetano, tocar el bandoneón cuando hacía las pausas en su trabajo de recolector de caña, y porque creció sin electricidad y sin radio, haciendo música con sus hermanos, padre y tío.
Todo esto, sumado al talento innato que trae en su genes, su voluntad inquebrantable y su carácter fuerte y hosco, hacen que Dino Saluzzi sea hoy el mayor bandoneonista viviente y un exquisito compositor no muy bien reconocido en nuestro país.
A lo largo de su carrera mucha gente intentó encontrarle a su figura diferencias o enconos con Astor Piazzolla. Nada más lejos, la admiración de Saluzzi por Piazzolla no tiene límites. En la década del 80 organizaron juntos un concierto que iba a llamarse ‘Bandoneonazo’, hasta los afiches estaban listos, pero una mano negra lo frustró. Quedó pendiente un disco con la música del marplatense, aunque interpretó música de Piazzolla con el guitarrista Al Dimeola en “World Symphony” (1994).
En la década del 70 trabajó con Manolo Juárez, Litto Nebbia, Néstor Astarita, Rodolfo Alchourrón grabando y tocando en diferentes lugares. Su talento quedó plasmado en “Dedicatoria” (1978) y en trabajos compartidos: “Buenos Aires Jazz Fusion” (1981), ideado por Jorge González y Néstor Astarita, con Baby López Furst, Nebbia, Rubén Rada y otros; y “Tres noches en La Trastienda” (1982), con Nebbia y Bernardo Baraj.
Una noche, luego de un recital en un boliche de Palermo Viejo, se apersonó el músico y director suizo George Gruntz invitándolo a una serie de recitales en Europa. Saluzzi no lo pensó demasiado, en Argentina tenía cierto prestigio, pero el dinero y las oportunidades no abundaban para desarrollarse y mantener su familia, así es que metió su bandoneón en el estuche y se embarcó hacia un incierto pero prometedor destino.

Alemania
Antes de irse dejó un delicioso testimonio grabado, “Vivencias” (1984), álbum doble que contenía ‘El chancho’, tema que grabaría nuevamente en Alemania junto a Gruntz en una versión orquestada. Alemania lo acogió y Dino tomó ese país como punto de partida para mostrar y desarrollar su arte. La reunión con el pianista Wofgang Dauner y el saxofonista Charlie Mariano captó la atención de Manfred Eicher, fundador del sello alemán ECM. En 1985 grabó “Once Upon A Time - Far Away In The South” con el trompetista sueco Palle Mikkelborg, el contrabajista norteamericano Charlie Haden y el percusionista francés Pierre Favre y un año más tarde editó “Volver” con el trompetista italiano Enrico Rava.
“Yo me fui haciendo. En Europa me di cuenta de lo que significa educación - explica Saluzzi - El arte es educación. El que entiende más sufre menos. Y yo estoy seguro que la música ayuda a las personas. Pero la música en serio. Lo otro es distracción. Es así: las sociedades adultas tienen una música adulta. Tiene que haber un marco, porque la música es cara: estudiar es caro, los libros son caros, necesitás tiempo. La música te ayuda a ser mejor persona. Si no, te convertís en un tipo que se para arriba de un puente a tirar piedras. ¿Sabés que le pasa a ese tipo? No está asistido por nada ni por nadie. Tiene sensibilidad, seguro que la tiene, pero está aniquilada.”

Tomando riesgos
Saluzzi eligió un camino difícil, el de hacer su propia música. Desde sus inicios, en Europa se encargó de desprenderse de la etiqueta de folklorista o tanguero. Lo suyo era apostar por la educación y la formación musical. No estaba dispuesto a simplificar lo complejo para que lo entiendan, no quería divertir sino formar, además, era tiempo de hacer cambios y tomar riesgos para evitar quedar atrapado en un eterno y fosilizado camino.
Dino Saluzzi ha evolucionado a tal punto que suena como música de cámara y jazz de fusión. Lo ha demostrado en obras registradas para ECM, ahí están “Kultrum” (1998), con el Rosamunde Quartett o “Responsorium” (2001), con su hijo José María en guitarra acústica y Palle Danielson en contrabajo. Su música contiene elementos del folklore que lo vio crecer cuando se juntaba con sus hermanos o con el guitarrista Luis Salinas; del tango del repertorio tradicional (de hecho tiene un disco con nombre de un tango de Gardel y Le Pera); o del cancionero rioplatense (Jaime Roos).
En 1992 Saluzzi editó “Mojotoro”, título que alude al río que cruza su pueblo natal. Acompañado de su hermano Félix en saxo, su hijo José María y del percusionista Arto Tuncbuyaci compuso siete temas que desarrollan ideas que parten del tango, el folklore argentino y la música andina (incluyendo también el candombe). Estas ideas, a través de líneas melódicas y ritmos, se entrecruzan con diversas texturas y colores en forma de contrapunto generando momentos solemnes. Un claro ejemplo de este enunciado es ‘Lustrín’, cuarto tema del disco.
La gran mayoría de la música de Saluzzi no tiene letra, pero las atmósferas que él recrea a través de su música definitivamente son temáticas. Y “Mojotoro” no puede escapar a la nostalgia de su terruño.
“Vuelvo siempre a Camposanto, aunque en verdad nunca me fui. Mi pueblo es un regalo de Dios en cuanto a belleza natural y a las posibilidades que siempre se quedan en eso, posibilidades. Cayetano, mi padre, me enseñó a tocar el bandoneón sin saber de Mafia o de Laurenz, no tenía esa información, ni siquiera teníamos radio. Empecé a tocar el bandoneón a los siete años, en el Doble A de mi padre que todavía tengo y uso. A veces se parece a un piano, saca un sonido de una timidez avasallante, pero cuando lo exijo se trasforma en un tanque, como si tuviera una fuerza oculta, casi esotérica. Es como un mensaje de mi padre: qué somos y adónde vamos.” En conexión directa con ese álbum Dino grabó “El valle de la infancia” (2014) con su hermano, sobrinos, el percusionista Quintino Cinalli y el guitarrista Colacho Brizuela, aquel que acompañó a Mercedes Sosa mucho tiempo.
En el año 2001 el director Daniel Rosenfeld estrenó ‘Saluzzi, ensayo para tres hermanos’, excelente documental que describe la historia de Dino, Félix y Celso Saluzzi. Es un film bello y austero con imágenes en blanco y negro en Europa que contrastan con una Salta colorida. Son notables las escenas que muestran a Dino en Venecia o en Münich, retratado en su soledad de artista; o las de los tres hermanos en Camposanto, presentes en el lugar que había sido su casa natal y que ya no existe más.
Dino suele hacer una broma con su instrumento: “El arpa es un instrumento para los que van al cielo, y éste, el bandoneón, para los que se van abajo.”
No tiene pelos en la lengua a la hora de declarar que al folklore se lo asocia con asado, vino, joda, que Cosquín, salvo excepciones, es eso, joda; que el tango, a partir de Piazzolla, tuvo un mayor desarrollo. No se considera ni folklorista ni tanguero, él es músico, como la música, que no es culta ni popular, sino música.
Sí, tiene la lengua filosa, pero Dino Saluzzi habla pocas veces, prefiere estudiar, grabar y mostrar su arte dónde lo llamen, por ahora lo invitan con mayor asiduidad en el extranjero, aspiramos que llegue el día que un recital o un disco de Dino Saluzzi sean moneda corriente en nuestro país. Significará que habremos crecido cultural y musicalmente, que seremos capaces de disfrutar de un sonido de alto vuelo con mayores complejidades y enraizado en nuestra tierra, y que hemos aprendido a cobijar a nuestros artistas.

Monedas

Sitio web de referencia: Banco Nación

Moneda Compra Venta
Dolar U.S.A 17,10 17,50
Euro 20,30 21,30
Real 435,00 570,00