San Carlos de Bolívar

Cargando datos de Clima...

Baila conmigo

oct. 08, 2017 22:44

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - Baila conmigo

“Bailemos, bailemos, sino estamos perdidos”
Pina Bausch

El comienzo de El Vals de los Inútiles, película de Edison Cajas estrenada en 2013 que puede verse actualmente de modo online, es impecable: un montaje muy preciso entre los despertares de dos personas a las que nada une, que nada saben la una de la otra, pero que básicamente tienen los mismos rituales que casi todos nosotros al despertar. El ojo de la cámara en los detalles, en la ropa prolija y planchada de uno de los personajes; en los ojos profundos, jóvenes y cargados de modorra matinal del otro, no hacen sino pintar en pocos minutos a esas dos personas que nos acompañarán durante toda la película. Esa bella capacidad de armar personajes como si fueran rompecabezas, dejando algunas piezas libres a la imaginación y la inteligencia del espectador, está desplegada en todo su esplendor en estos primeros minutos de película,en esta primera presentación de un largometraje chileno que se adentrará en breve en el corazón de las protestas estudiantiles de 2011, en reclamo de educación laica y gratuita.
“Yo quiero recordar que nada es gratis en esta vida. Alguien tiene que pagar” dice el entonces presidente Piñera desde un televisor testigo del desayuno de uno de los protagonistas. El clima de tensión provocado por el avance del modelo más feroz de neoliberalismo y sus consecuencias devastadoras en la educación se respira a cada segundo de película, y deja un amargo sabor a derrota, a impotencia y unas ganas terribles de acompañar la lucha por la igualdad de posibilidades en un contexto en el que no parece vislumbrarse la solución al conflicto.
La elección de Cajas de centrarse en lo particular para pintar una lucha social; de pararse frente a personajes y tomarse tiempos donde detenerse y observar detalles que no hacen a la pintura general del hecho sino más bien a la atmósfera de la película en sí, es lo que vuelve a El Vals de los Inútiles una película tan personal como única en su especie. Cajas no tiene pretensiones de “objetividad” ni de abarcar la totalidad de los hechos, porque tiene claro que el cine (como cualquier discurso) es subjetividad. Hace un recorte, persigue personajes y narra lo que quiere dentro de un contexto claro y determinado.
Los rituales coreografiados del colegio al que asiste el joven protagonista, sus rutinas casi militarizadas (“recuerden que somos un número”, dice un preceptor a los alumnos) tanto para hacer gimnasia como para cantar en un coro y hasta para bailar reggaeton, hablan a las claras de una necesidad de aire, de sacudón de vida, de un poco de caos que vuelva vital a esa cantidad de jóvenes que responden a rutinas de modo casi automático.
Y son esos mismos jóvenes autómatas los que escenas después están tomando el colegio, discutiendo posturas políticas y evaluando distintos planes de acción. Y ahí, como si se les corriera un velo, se los ve finalmente. Dejan de ser un número para ser un cuerpo: una mano que se levanta para preguntar algo, un ceño fruncido pensando opciones, una postura clara o confusa -pero personal, al fin- frente a una situación real que están viviendo.
Esos mismos jóvenes que escuchan discursos sobre la revolución francesa; discursos recortados, transmitidos por sus mayores con la seguridad de que eso pasó hace mucho tiempo en un lugar muy remoto y está ahí atrapado dentro de un libro y no se va a escapar. Esos jóvenes que escuchan esas palabras vaciadas pero saben que “estudiar no es consumir ideas sino crearlas y recrearlas”, como dice uno de los carteles que puede verse en la marcha. Esos jóvenes son los “inútiles” que luchan para lograr aquello que creen justo; porque esa juventud también está hecha de ganas de cambiar el panorama y convertirlo en algo más afín a sus ideales, de perseguir un objetivo y lograrlo, de asumirse seres políticos, pensantes y activos dentro de una sociedad. Esos jóvenes que también fueron aquellos que, como el otro protagonista de la película, lucharon en medio de la feroz dictadura de Pinochet, que buscaron y siguen buscando una identidad propia, hacer escuchar sus voces. Y que serán los futuros que sigan luchando, que sigan su danza inútil para que todos escuchemos y, finalmente, algo de todo eso pueda cambiar.
Hoy en nuestro país, en tiempos donde el utilitarismo parece avanzar de modo implacable, donde pretende llevarse a cabo una reforma educativa que utilice a los jóvenes como mano de obra barata de empresas multimillonarias, esta película adquiere nuevo relieve y un nuevo eco en nuestra realidad. Ojalá no olvidemos ni subestimemos jamás las luchas estudiantiles, porque nosotros como adultos domesticados y adormecidos por la rutina tenemos mucho que aprender de ellas.

Monedas

Sitio web de referencia: Banco Nación

Moneda Compra Venta
Dolar U.S.A 17,25 17,65
Euro 20,70 21,70
Real 445,00 580,00