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OPINION

Bali, en busca de nuevos horizontes

abr. 09, 2017 21:39

en Opinión

La vida tiene un inicio y en algún momento se termina, abrupta o anunciadamente; pero llega a su fin. Ocurre así con todos los ciclos en los que interviene el ser humano, hay un comienzo, un desarrollo y en algún momento se acaba. La permanencia en el gobierno municipal del intendente Eduardo “Bali” Bucca también finalizará algún día, quizás más cerca o más lejos en el tiempo; pero tendrá su final, como todo.
Bali Bucca llegó al municipio con una campaña inédita, recorrió cada casa de la ciudad y de los pueblos del Partido de Bolívar llevando su propuesta. Así ganó las primeras primarias de la historia por sobre José Gabriel Erreca, que no tuvo tiempo de reacción, en los dos meses que faltaban para las generales, para dar vuelta el resultado; aunque estuvo cerca. Si las elecciones hubiesen sido como hasta 2007, se habría dado un golpe de nocaut inesperado para muchos, porque en agosto Bali le sacó 2 mil votos, voto más, voto menos, al escribano que había sucedido en el sillón de la Belgrano a Juan Carlos Simón en 2009.
Así, Bucca comenzó una carrera política maratónica. Había llegado al municipio con un gran apoyo del gobierno nacional de entonces, arribaba al municipio con la reelección de Cristina Fernández de Kirchner y con el padrinazgo de alguien que tenía mucho poder por entonces: Florencio Randazzo, ministro de varias carteras durante los años del kirchnerismo en el poder.
Cuando alguien llega tan joven a la conducción de un municipio (Bali apenas pasaba los 30 años), es de pensar que su carrera no finalizará en la comuna. Más cuando no hace tanto le Legislatura bonaerense votó el límite a las reelecciones de los intendentes (de todas formas Bucca estaría en su primer mandato si se considera esa Ley, porque su promulgación fue posterior a su reelección).
Bali aprovechó muy bien los cuatro años del kirchnerismo para traer a Bolívar obras que reclamaban municipios de mayor envergadura que el nuestro y que veían cómo muchos fondos viajaban 320 kilómetros por la 205 a un municipio casi insignificante en el mapa electoral, ubicado en el centro de la provincia de Buenos Aires. Eso fue para sacarse el sombrero, en proporción, vinieron más fondos a Bolívar que a La Matanza, por ejemplo, si se tiene en cuenta la cantidad de habitantes que tiene ese distrito, considerado el cuarto o quinto a nivel nacional en cuanto a electores.
Es cierto que algunas obras aún están en ejecución y que la tendrá que finalizar el gobierno de Mauricio Macri o los próximos; pero el puntapié inicial para muchas obras lo dio Bali Bucca, y los vecinos entendieron que era “el elegido” para transformar la ciudad y llevarla a un lugar de privilegio en la región. También es cierto que para que Bali pudiera hacer muchas de esas obras hubo otros que hicieron otras antes; pero eso será motivo de otra nota, no de esta.

¿Se quería ir I?
A menos de dos años de su gestión en Bolívar, carteles de Bali Bucca comenzaron a aparecer en 2013 a la vera de varias rutas de la provincia de Buenos Aires. Algunos especulaban con que podía llegar a intentar ir por una senaduría provincial (más teniendo en cuenta su llegada a la Casa Rosada por ese entonces, donde estaba la lapicera con la que se escribían todas las listas); pero lo raro era que su figura aparecía en lugares mucho más allá de la Séptima Sección Electoral. Por la 226 llegaban a Mar del Plata, por la 205 hasta Cañuelas, e incluso en el norte bonaerense, cuando se vieron sus carteles en los caminos de acceso a Expoagro.
Por entonces muchos salieron a decir “se va y queda Flores (Siro era su primer concejal)”, o “se va porque no va a poder pagar los sueldos por la cantidad de personal que tiene el municipio”. De esos comentarios se escucharon a montones, y cada vez que se acercaba el pago de un agüinado, recrudecían. Finalmente nada de eso pasó, ni Bali fue candidato (en 2013 en la lista de senadores por Bolívar fue Soraya Eberhard pero el kirchnerismo de la Séptima no colocó ninguna banca, ya que se llevó las tres se las quedó José Eseverri, por entonces aliado de Sergio Massa). Tampoco se cumplió aquello del no pago de sueldos y aguinaldos.
Si bien Bali continuó en el municipio, demostró que tenía intenciones de mostrarse, de trascender las fronteras de su ciudad y su Sección Electoral, y de a poco, con cartelitos con su nombre, fue logrando una cierta instalación, siempre teniendo en cuenta que se trata de un intendente de una ciudad que tiene 25.000 votos como mucho y que él tiene (o tuvo en la última elección) un poco más de la mitad.

¿Se quería ir II?
Llegó 2015 y Bali se encontraba ante la chance de la reelección, algo inédito en Bolívar para un intendente de origen peronista, hasta entonces sólo Manolo Chatruc y Juan Carlos Reina habían obtenido la primera magistratura local y ninguno repitió. Y fue ese otro año en el que se habló mucho de una posible ida del intendente, y se especulaba con que su lugar en la lista lo ocuparía Marcos Pisano, su lugarteniente político desde sus comienzos.
Otra vez habían aparecido los carteles al costado de las rutas. Para ese entonces Bali ya era más conocido en la Sección y también en la provincia, su aparición en muchos de los programas de Marcelo Tinelli, que lo nombraba y le daba pantalla, lo ayudaban, queriendo o sin querer, el bolivarense más famoso le daba una mano al intendente de su pueblo, del que alguna vez dijo que era el mejor de la provincia de Buenos Aires (cabe recordar, nobleza obliga, que también tuvo comentarios de ese estilo para con Juan Carlos Simón y José Gabriel Erreca en distintas épocas).
Mucho se habló en aquel momento de que Bali podía integrar la lista de diputados nacionales del kirchnerismo. En los días previos a la presentación de listas se comentaba que de Bolívar habían salido confeccionadas dos listas, una con Bali intendente y otra con Bali diputado nacional. Finalmente Bucca apareció de cara a la reelección y logró colar en la lista de diputados seccionales a Laura Rodríguez, la mujer de su hermano Eugenio, que finalmente no logró arribar a la Legislatura provincial.

¿Se querrá ir ahora?
El cartel gigante que apareció en los últimos días a la vera de la autopista Buenos Aires-La Plata no tiene nada que ver con aquellos que se colocaban al costado de las rutas de la provincia. El costo es distinto, el impacto es diferente, y ya no aparece sólo su nombre, sino también su cara. No caben dudas de que es uno de los hombres con los que el Grupo Esmeralda cuenta para jugar su primaria dentro del Partido Justicialista. Y es la primera cara de ese grupo que sale con un cartel que, la verdad, dejó boquiabierto a más de un bolivarense.
Hay una realidad que tendrán que empezar a ver aquellos pro Bali o anti Bali que no lo han querido ver hasta ahora: Bali se va a ir. Si es en esta ocasión, sólo él y el destino lo sabrán, ha hecho hasta acá y está haciendo los deberes como para que se lo tenga en cuenta en un lugar de los de arriba en la lista de diputados nacionales que competirá en la interna del justicialismo bonaerense.
A mitad de la semana que terminó ayer estuvo en Canal 26, en el programa de Paulino Rodríguez (uno de los periodistas más reconocidos por no ser K ni anti K), y allí habló de muchos temas que tienen que ver con la provincia de Buenos Aires, con el país, y también habló de Bolívar, claro, pero no lo llamaron para hablar de nosotros. No es casualidad que sea su cara la que aparece en un cartel gigante al lado de una de las autopistas más transitadas del país, y no de la Insaurralde o Katopodis, que lo superan 10 veces en cantidad de votos por los municipios que gobiernan. Tampoco es casualidad que Paulino lo lleve a su programa y al final le tire la pregunta sobre su candidatura a diputado nacional que Bali contestó a medias.
Las ventajas de su partida
Si se da lo que muchos alientan, que es una candidatura a diputado nacional para Bali en un lugar a entrar, Bolívar pasaría a tener un diputado nacional más en su historia (la última fue Gladys González, quien dejó su banca para ocupar otra función vinculada a la política del Pro). Pero no sólo eso, hay que imaginar a Bali viviendo gran parte de la semana en Buenos Aires (ahora va mucho pero siempre vuelve, con la pérdida de tiempo que eso conlleva), con su impronta de golpear puertas y buscar conseguir mejoras para Bolívar en todos los aspectos, esté el gobierno que esté en Nación y Provincia.
Si se va, se oxigena el municipio, como ocurrió con la ida de Simón a mitad de mandato en 2009. En ese caso el manejo de la comuna quedaría en manos de Marcos Pisano, quien se ha venido preparando desde el primer día para ello y quien renunció a su banca en 2015 (había sido electo en 2013 con mandato como concejal hasta 2017) y fue electo ese mismo año como primer concejal de Bali, previendo que en algún momento esto podía llegar a suceder. En aquella oportunidad esa maniobra evidenció que algo de esto que estamos contando podía llegar a ocurrir, y es muy probable que estemos cerca de que ocurra.
Pensar en los próximos dos años con Pisano en el municipio, Bucca en el Congreso y Mosca en la Legislatura provincial suena alocado y apresurado; pero no imposible. Y pensar en lo que quienes ocupan cargos superiores pueden bajar a Bolívar para el “lucimiento” de su amigo Marcos, tampoco suena descabellado. Pero tiempo al tiempo, hoy soy hipótesis; aunque mucho más fundamentadas que aquellas de “lo pone a Pisano de segundo porque en algún momento se va”.
La realidad marca que Bali Bucca se va a ir, en diciembre de este año o en algún momento. El preparó esta carrera política, la ha ido forjando, ha tomado las decisiones en los momentos justos y le ha salido bien. Y hoy, en la puerta de un año electoral, un intendente con 12 mil votos tiene chances de ser diputado nacional y desde esa banca seguir trabajando por su pueblo. Hay una realidad, así como con plata cualquiera hace negocios y compra lo que quiere, con votos ocurre lo mismo. El que tiene votos puede ser candidato a lo que se le ocurra, el que no tiene tantos votos, como en el caso de Bali comparado con los Barones del Conurbano; pero sí tiene carisma, manejo y un ángel que hasta ahora lo ha acompañado siempre, tiene tantas o más chances que el resto.
Los vecinos de Bolívar seguramente apoyarán su partida, aquellos que lo han votado siempre, porque lo quieren ver crecer en su carrera política, y los que no, como ocurrió con Simón en 2009, también, porque sacan de la arena local a un adversario al que no han podido vencer ni en ejecutivas ni en legislativas. En definitiva, si Bali se va de diputado naciona, todos quedarán contentos.
Angel Pesce

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