San Carlos de Bolívar

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NOTA 1259 - (3ª Época)

De esto y aquello

mar. 19, 2017 11:35

en Opinión

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Da la impresión a estas alturas, que salvo un puñado de  inteligentes periodistas que se expiden o salvo algunos editoriales de los diarios de peso que señalan el caos, aunque mucha gente que anda por la calle, y no se expide, ni sabe o no quiere saber, o le interesa tres pimientos saber, y en consecuencia impresiona, que a esta velocidad en que la violencia acude a diario a las calles argentinas, puede, sin duda,  promover el descarrilamiento del tren en que todos estamos subidos y en marcha. Los buenos y los malos. A ambos les va a ir mal aunque los segundos crean que volviendo a la década pasada les va a ir bien, equivocan camino, solamente a un puñado le iría muy bien,  robando al estado como ha sido de rigor. Basta mirar en derredor. O sea, que asistimos a la violencia que no cesa, traída y llevada por los violentos al uso, que a pesar de ser pocos bastan para desestabilizar, si los demás no oponen resistencia. No olvidar que hace más de un año, ya enarbolaban el NO.

     Asombra al hablar con la gente común, o sea, con aquellos que hacen el país a diario con su trabajo, pues sucede, que éste, les parece una cruz en vez de una liberación, dadas las condiciones ambientales; y al cabo, aunque parezca mentira y nadie lo desee, son los más olvidados. No deja de llamar la atención, que siempre el que trabaja es el que se hunde, unas veces porque el dólar baja, otras porque sube, otras, porque sube quien debiera estar abajo, otras porque llueve a deshora, lo cierto que el que se hunde en este país hundido queda. Si lo sabrán generaciones enteras. El otro día en La Nación aparecía una foto de viejos ministros de economía ayuntados y sin antifaz  y daba asco verlos, al menos a mí, porque todos ellos solo sirvieron para hundir el país y hace de ello largos años; y ahora que aparece una luz en el camino, pues hay que romper la luz y el camino y el chofer. Manga de inútiles carroñeros.

     También por el reverso o dicho de otra manera, trabajando poco se hace camino, a diferencia de personajillos de ambos sexos, faltaba más, que por razones a estudiar aunque no presentan ni relieve ni faceta alguna, pero se hacen con mando gracias a ser laderos del mando y amarrocan puñados de cargos que se entrechocan los unos con los otros, pero la nave va, a puerto seguro, porque el dueño de la astilla se halla adscripto al palo antiguo que, en algunos sitios, continúa de moda. Para poco sirven, y se parecen a los políticos inteligentísimos, que acuden a servir la patria en cualquier puesto pues en todo entienden; después se da cuenta el personal que ni atienden ni entienden, que solo se desentienden. 

     Sin embargo, tanto sirven para un zurcido como para un cosido, que en la política hay rotación sin volver a casa, y sobre todo sin entender en nada, o en muy poco. Claro que también está y se acerca a lo anterior, pues alienta más o menos lo mismo, aquello de que nunca falta un roto para un descosido, referido, claro está, a amistades de por arriba y un tanto peligrosas para los estamentos. E incluso muchos de ellos que andan sueltos sirven también para encabezar marchas o piquetes y buena parte de los antedichos,  tanto valen para eso como para promoverlos. Los líos cotidianos; en el permanente acoso y derribo hacia Macri, que salvo, que no se quiera entender, o peor no se lo vea en el horizonte, es contra la Argentina.

     Las cotas de violencia y las cotas de aguante de la población causan pavor, las de unos y las de otros, quiero decir los que no reaccionan y los que aguantan y es hora de que el Estado empiece a actuar con fuerza y sin demasiado protocolo, pues quienes tienen las calles tomadas poco les interesa desde hace años el protocolo. Y por lo demás también es hora de dejar a un lado el asunto ese de que el quilombo, suma votos al gobierno. porque los del gobierno dan la impresión que de política no saben demasiado y desconocen que por estos pagos los vientos cambian en cuestión de horas. Por lo demás, no cabe duda que los quilomberos están defendiendo lo suyo, que ¡oh sorpresa! es nuestro. Qué casualidad. Pero estaban acostumbrados a que fuera de ellos. Por machos, claro, y  sin que aflore pizca alguna de vergüenza. Y en consecuencia mal no estaría que los que trabajan y estudian, y no quieren ni pensar lo que puede venir, les convendría que lo piensen y salgan a defenderlo, antes, mucho antes, de que sea tarde.

     Macri no es ese ricachón que viene a llevarse lo que queda y lo que vendrá. Con sus luces y sombras es hoy, el único que es sinónimo de república, y puede y debe y debemos empujar, para que de una buena vez pueda hacer lo que es necesario, sin calles obstruidas, ni gritos malparidos, ni justicieros que al NO habitual le ponen el NO de los pleitos. Por ello es necesario que los políticos dejen de ser correctos para ser políticamente incorrectos que sería la única forma de avanzar al menos éticamente y con idoneidad, para servir de verdad a la gente. Y uso la palabra servir porque deben estar atados a servidumbre; que es el canje por los fueros y el sueldo y alguna maña por la obra. Claro que lo ideal sería una escuela donde se formen como la que tienen en Francia, pero hasta ahora no se les ha ocurrido, aunque tienen escuelitas en que les cambian la cabeza, para deshonrarse a sí mismos. Y  no deja de ser llamativo que son  necesarios exámenes para cualquier profesión de las que llaman liberales, además de estar al día después, y no se necesita absolutamente nada para atender a la patria. ¿No es en joda?

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