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OPINIÓN

El lirismo no se mancha

jul. 05, 2018 12:58

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - El lirismo no se mancha

El mundial entra en su etapa definitoria.

Menos mal que Brasil no termina de jugar lindo, de asumir las banderas del lírico scratch de su mejor tradición, el que arrasaba o perdía feo pero siempre iba por todo, que en el fútbol y en la vida es desafiarse a ganar, golear y gustar. De la mano de Tité pintaba para eso, pero por ahora no. Si desplegara ese pentagrama, al toque empezarían a darle maza varios de los que hoy le rinden pleitesía, a descubrirle graves descalabros defensivos, a acusarlo de que en un mundial nadie puede divertirse porque el cuchillo entre los dientes no te deja reír y a imputarle un ansia ofensiva que, adoctrinan estadísticas en mano, convierte en flan a todo equipo generoso con el espectáculo. (Así resulta una papa, porque no es que nadie resiste un archivo, es que en las frías estadísticas todos perdemos, hasta Federer.) Por ahora la verdeamarelha de Capitán Neymar les guiña el ojo: vigila su arco con un celo nada caribeño, ‘juega’ el ratito que necesita y con eso le alcanza. Como esos boxeadores dotados que se prodigan el último minuto de cada round y van acumulando puntos. Hay unos cuantos que si ‘jogara bonito’, lo borrarían de su casillero de máximo candidato a ganar este mundial. (Claro, qué vamos a hablar de espectáculo, es demasiado inocente mirarlo así cuando el máximo deporte no es otra cosa que un negocio más en la mesa de los financistas, cuando las gambetas se atoraron hace capitalistas añares entre los papeles y formularios.)

Los soldados del utilitarismo ya se cargaron a España, y resurgió con la potencia del neoliberalismo en la Patria Grande el discurso condenatorio de la posesión de pelota, que supuestamente transforma a un equipo en inocuo, lento, previsible, perdedor (lo que duele perder; faaa, es como fundirse). No critican que la España del ‘bombero’ Hierro aplicó el plan de modo poco feliz en Rusia 2018, directamente descartan el plan; viven al acecho de que muerda el polvo un cultor de ese estilo de jugar a la pelota para descargar su oscura munición sobre lo que despectivamente denominan fulbito. Reventarla pa salir del fondo, como ‘evangeliza’ ‘cabecita’ Ruggeri cada medianoche en un programa de tv al lado de un Osovi que por dentro (también) ha de ponerse colorado, vuelve a ser el súmmum de los que (se cree que) saben. Siempre hablan de errores defensivos, nunca de errores ofensivos ni del error de no proponer, la gran equivocación. Pobre error, sólo lo ven en meados pañales y nunca en frac. Destruir más que construir, sello de época. Cuando el Huracán de Cappa resignó con Vélez el Clausura 2009 por una costilla quebrada a 0, se sintieron a salvo y habrán descorchado espumante. Pobre Angelito, un buen muchacho… Ser moderno es adaptarse a lo que manda, y para ello hay que ser pragmático, lo que suele asemejarse peligrosamente a ser mezquino. Ahí la tenés a Rusia soñando (¿sueñan?) con semifinales, y no me corras con que sin recursos no se puede ser ordenado, prolijo e intentar algo que al menos no te lacere el ojo como en El perro andaluz, porque mirá Japón.

No es que desdeñan al que hace una de más, sino que aman al que hace una de menos.

Ahora, con esos cubiertos que se les ven desde lejos y que entrañan algo de culposos, como decir que uno es de derecha, están esperando a Bélgica. Son nuestros contemporáneos feligreses del totolorencismo, una vieja doctrina de vida (démosle un descanso a Bilardo, que no está bien): “Un gol y a cobrar, que no me vengan a hablar de toque ahora”, disparó el ‘Toto’ Lorenzo sobre el ‘César’ Menotti a mediados de los setenta. Son los mismos que miran una película y la quieren entender, no se sientan a disfrutar el viaje, les gusta más un documental que David Lynch. Ellos ven una paloma y le cuelgan un arnés, y si cachan una poesía la palpan de metáforas.

Pero pueden tirar cuanto quieran (que serán tratados bien, ja; Bienvenidos al tren, Charly García modelo ’73), agazapados o de frente manteca, que, como la pelota de Maradona, el lirismo no se mancha, porque el lirismo es la pelota, la pelota de Maradona.

                    Chino Castro

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