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UNAS MISCELÁNEAS ACERCA DE UNA ESTACIÓN CON CARA DE TIBURÓN

No, verano, no, no

feb. 27, 2017 23:05

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - No, verano, no, no

-Cortes de luz, aparatos quemados por todos lados. Hoy te toca a vos, mañana a mí, ¿apostamos algo? Han habido noches imposibles. Y todavía es feobrero… Casi todos los veranos, desde hace años, pasa lo mismo: los cortes ametrallan toda la ciudad. Hoy te toca a vos, mañana a mí. ¿Y si nos organizamos por turnos?; ¿y si nos empezamos a mirar torcido: “¡Eh, a mí me cortaron 6 horas, loco, a vos 3!”? No sé quién es responsable, el usuario seguro que no. La Cooperativa Eléctrica se construyó un edificio como para el casamiento de Carlitos Tevez, pero el servicio no le coincide con la cara. Encima todos dicen que es caro, pero sigue resultando pobre. Lo mismo que la explicación de que todo es culpa de “los fundamentalistas del aire acondicionado”, que un transformador, que la subestación Henderson, que EDEN (un nombre de puro cinismo se buscaron, EDEN), que ellos administran y no generan, que pasa en toda la provincia y en Baires tmb, que con 46 de térmica a las 3.59 no te saca luz ni el Maradona del ‘86, y blablablá. Ya no alcanza ese chocolatito, ahora mismo hay usuarios que hierven, de la bronca y por el ‘lorca’. Obviamente no se ha invertido, son problemas que se arrastran cual un tumor desde hace añazos, pero cada enero renacen, parecen flamantes. Durante la ‘década ganada’ el país creció en serio ya que creció su pueblo, el consumo popular aumentó a raudales y ahora no saben cómo atajarlo. Una pesada herencia, aunque a la hora de aumentar, salvo a los empleadores, en este íspa a nadie le tiembla el pulso. Entre nosotros, la mentada línea de 132, el ‘poroto’ mayor que se llevará el buquismo en ocho años de gestión, seguro que lo solucionará, pero el mientras tanto acaso nos morfe el hígado sin arribar a la ansiada meta del otoño, en el verano más largo de la historia de la Humanidad.

Nunca me gustó el verano, pero desde hace algunos años le tengo miedo.

-Y ni hablar de cosas más importantes que han sucedido en el país, hoy gobernado por gente que venía a cerrar ‘la grieta’ y no para de arrojarle paladas de brasas hirvientes, en camisa de seda a menudo afuera, de rebote adentro pero always celeste o blanca, no se les vaya a caer un naranjita.

-En el mundo de este lado, fulgura Trump con todas sus mierdas, que por supuesto nos van a salpicar, ahora más que nunca, si hemos vuelto a ser no ya el patio trasero, sino el basural.

Están sucediendo todo tipo de terribles tremendidades, no las enumeraré. El affaire por los 70 mil millones, un caramelito. Que comisionen a ‘carlitos’ a dar clases en lugar de los docentes, un chiste de horrible gusto. En facebook, Maluéndez ya avisa que habría albañiles dispuestos a ‘cubrir el bache’ si a los médicos cirujanos se les cantara gatillar un paro. Es un verano para estar en contra: por momentos siento que estoy en contra de todo lo que pasa. El viernes, decenas de bolivarenses que venían a disfrutar el finde largo, en micros, combis o autos, se atrancaron en Ezeiza durante horas, por las manifestaciones públicas de vecinos de barrios porteños que están como la psicodélica pipa de Sherlock Homes con los cortes de luz y otras desgracias diarias. Si te ‘picaba’ saber, a preguntarle a tu tío, porque en los siempre actualizados portales de los diarios de esa noche, naranja. Aguante la pluralidad de voces de estos nuevos tiempos libres de ‘yeguas’. Claro que si tal movida se hubiese desatado en tiempos de, justamente, ‘la yegua’, el ‘último momento’ en molde catástrofe hubiese sido que se venía el estallido, acompañado por flashbacks del 19 y 20 de diciembre de 2001 y pichicateado con televisivas mesas de gordos gritando con ‘trompa’ de circunstancia.
Es un verano NO, un verano que mete miedo; es como salir de tu casa cada mañana y que la acerada dentadura de un tiburón se te cague de risa desde la vereda de enfrente.

-Empero, por este barrio brotó una buena: parece que se cayó el Emergente Rock (tampoco fue anunciado oficialmente jamás, ni el facebook de Pablo Bucca, donde anuncia la Dirección de Cultura) y ni noticias del Bolívar Rock, cuyas chances de realización tras dos años de cancelación lucen constreñidas a una guapeada de algún funcionario de turno, casi que a una epopeya en lugar de fulgurar como una política de estado más, pero mientras tanto Frenkel, Palo y Leo García en el Me enCanta conforman un notición, ‘te la suben’ como loco.

-En esta estoica tierra sangrada por radimauris hay cada vez menos laburo, sueldos que se achican, pequeños/vitales consumos que se caen, empresas y empresitas que cierran o se contraen, abuelos mendigando el remedio que les corresponde, palos para cualquiera que cometa la “osadía” de pretender hacer valer sus derechos, distribución del ingreso con una grieta atroz, finanzas & negocios a la vanguardia de todo, deuda pública que crece y que durante añares arruinará a futuras generaciones de laburantes argentinos cada vez que osen levantar la ‘bocha’, derechos humanos que tiemblan, sueños arriando velas, pibes con cabeza de pasaporte, y la política castigada en un rincón, porque ella es mala, porque no hay que hablar, sólo aceptar, si por culpa de esa niña maldita estamos así. Si hasta los que eran kirchneristas reniegan de ella y se abrazan a la lavada palabra justicialismo. La peor inseguridad, la que no porta chumbos sino medidas, es una mariposa negra que se ha posado sobre Argentina, y el sálvese quien pueda, el salváte como puedas y que reviente el que viene atrás, vuelve a ser la única receta. En la frente de millones, BASTA es otra vez la palabra que titila. Eso, por ahora.

Es un verano que mete miedo, infestado, encima, de una sinfonía de insaciables mosquitos doble pechuga. En casa de Zulema Duarte practican para Beethoven, y según el querido actor José María Alabart, esos odiados insectos habrían sido fumigados por la Sociedad Protectora de Animales, que, habiendo resuelto el asunto perros abandonados, ahora se dedicaría a proteger mosquitos. Por momentos parece El país de las últimas cosas. Hasta cerró el bar La perla del Once, que no sé qué demonios tiene que ver pero sí sé que tiene que ver. El radimaurismo tiene menos poesía que las piernas del ‘Flaco’ Schiavi. Es como si todo lo sensible estuviese acurrucado en un oscuro freezer de repugnantes gordos en chomba cara bebiendo champán.

Es un verano NO; es como salir de tu casa cada mañana y que la acerada dentadura de un gliptodonte con cara de Baby Etchecopar se te cague de risa desde la vereda de enfrente. De contra (dijo una vecina, siempre muy creativa en adaptar dichos populares), que te pique un mosquito en la parcela más incómoda de tu espalda, que te partan la luz sin avisarte, te esfumen el agua, se te descongele la heladera, de paso se te tape el baño y el brutal radimaurismo siga empeñado en derretirte el futuro, a vos, a tu gente, al vecino, al del otro barrio, a los pibes de mañana, a todo un país de laburantes que algún día levantarán la cabeza para siempre.
Chino Castro

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