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DESAPARICION DELSUBMARINO ARA SAN JUAN

Preguntas que queman

nov. 26, 2017 11:42

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - Preguntas que queman

No terminamos de salir del estupor. Tal vez ese estado sea inducido por el sinnúmero de preguntas que nos asaltan. No sabemos qué pasó ni cómo, al menos no oficialmente, el submarino ARA San Juan desapareció y con él los 44 marinos que tenían allí, donde el sumergible estuviera, su lugar de trabajo, de ejercicio de su profesión y vocación.

Una vez más el gobierno nacional ha comunicado pésimamente los hechos. La desaparición del San Juan empezó como un rumor en las redes sociales en un país enel que –no sin motivos- no se respeta a las Fuerzas Armadas, en el que éstas no están en el sentir mayoritario afectuosamente hablando y, además –grieta de por medio-, no resulta progresista ni mucho menos revolucionario que los soldados de algunas tropas políticas –referencio un dato concreto de la realidad, cito cómo se autodenominan por ejemplo algunos seguidores de la ex presidente Fernández, entre otros- reclamen por 44 marinos argentinos.

Acá sigue estando todo revuelto y confundido. Esos 44 hombres que son parte de la Armada Argentina no son “milicos” ni se los puede relacionar con los detestables, repudiables y condenables delitos de lesa humanidad que en el pasado puedan haber o hayan cometido otros integrantes de esa fuerza, como de las otras. No obstante pocos pidieron por ellos. Muy pocos, y lo hicieron en las redes sociales. Pareciera como que“no quedara bien” pedir por los 44, ninguna manifestación, movilización, nada.

Pero como nunca es todo, porque somos parte de una rueda desquiciada, los encargados de informar oficialmente otra vez erraron la forma. El vocero de la armada decía el viernes, al ser consultado por la supuesta explosión y si pudo haberse originado por un ataque externo:"No hay ningún indicio de eso, pero nosotros no descartamos nada". No, pero sí, o puede ser, no sabemos, claro no queda, como todo. Y otra vez las redes se volvieron el canal de difusión en el que se ventilan suposiciones, hipótesis, verdades, mentiras, disparates absolutos, fiel al estilo improvisado y sabelotodo argentino.

Hay 44 familias destruidas, porque si bien no hay confirmaciones oficiales el paso de las horas reduce la posibilidad de rescatar a los tripulantes con vida, deseo de corazón tener que desmentir esta frase, decirles cualquier día de estos que me equivoqué, que afortunadamente no tuve razón. Me guía a pensar que no hay buenas noticias porque lo dicen desde el gobierno, con mejor o peor comunicación, porque el paso del tiempo es un factor decisivo, porque cuando las fuerzas de seguridad callan demasiado es porque no quieren decir y ese no querer va ligado a las malas noticias; porque leo a las familias, porque estoy al tanto de lo que dicen submarinistas experimentados y porque averigüé los resultados de hechos similares.

Qué pasó, por qué pasó, cómo no se pudieron extremar recaudos para tratar de evitar ésto. Preguntas. Muchas. Y un dato que me resulta terrible, recordar las palabras de la ex presidente cuando se reparó el submarino, hablando del maravilloso trabajo realizado. Y sí, cómo no desconfiar si dijeron comprar los mejores trenes pero no, si inauguraron hospitales y escuelas que no hicieron, o no terminaron, o hicieron mal. Cómo no dudar si tuvimos la “tragedia” de Once (encomillo la palabra porque entiendo que si bien todo siniestro de gravedad lo es, este término se relaciona al accidente en el que interviene el azar, la mala fortuna, no la consecuencia de la corrupción, del robo de dineros que no son de nadie porque son de todos, que terminó con la condena a muerte de tantos argentinos porque sí, no lo pueden discutir, la corrupción mata).

Si el submarino estaba en condiciones de cumplir con sus tareas cualquier hijo de vecino se pregunta cómo, cómo es posible que haya problemas en las fuentes generadoras de energía, ¿no será que también se robaron algunos de los tantos kilómetros de cables que llevaba, se pusieron elementos de mala calidad, pagaron por super baterías y compraron unas baratitas para disimular el fraude?Al que mire mal estas líneas le aclaro: no es odio, es simplemente remitirse a lo que hemos visto en cientos de casos lamentablemente, producto de las acciones de la década pasada, consecuencias que se han medido con muertos, como las rutas destruidas sin ir más lejos. Década rara la pasada donde no se perdió un submarino pero sí un misil, armas. Un lujo.

El rol de los medios de comunicación y de muchos comunicadores sigue siendo deplorable, rayano con lo vergonzoso. La comunicación oficial parece hacerla el enemigo, no nos podemos detener media línea en lo que no vale la pena, porque es una pena lo que hacen, el producto de sus acciones es penoso. Las redes es otra cuestión en el mismo sentido, cualquiera diciendo cualquier cosa, datos insólitos diciendo cosas insólitas, disparatadas.

Hay cientos de preguntas y una que ronda es cómo, sabiendo lo que sabemos y lo que sospechamos –que es mucho más-, en estos dos años de nuevo gobierno en el país no se hayan esforzado por controlar, vigilar, cuestiones tan serias como el funcionamiento de un submarino porque las tragedias existen, como los errores humanos, pero también y sobre todo la desidia, la incompetencia, la irresponsabilidad y el dañoso accionar de la corrupción asesina.

Por ahora hay preguntas que queman, muchas; pocas, confusas, ambiguas respuestas; y 44 argentinos que estaban trabajando para la Patria que no aparecen.

La Mañana

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