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MUSICA

Todas las hojas son del viento

Escribe: Mario Cuevas

feb. 12, 2012 00:00

en Opinión

Diario La Mañana de Bolívar - Opinión - Todas las hojas son del viento - Escribe: Mario Cuevas

Desde tiempos inmemoriales los poetas han tenido el conocimiento. Siempre adelantados al resto de los mortales, han sabido leer sabiamente el pasado, interpretar el presente e intuir el futuro. La belleza, la síntesis y el manejo del lenguaje es un don innato que han recibido prodigiosamente.
La poesía, ese mal necesario, al decir de Jorge Boccanera, siempre cautivó a los músicos que a menudo se han inspirado en ella o a veces la han musicalizado y homenajeado.
En 1973, mientras se desmembraba Pescado Rabioso, Spinetta preparaba un disco solista basado en los textos del poeta surrealista francés, Antonin Artaud. Básicamente, Spinetta se basó en dos libros de Artaud, ‘Heliogábalo, el anarquista coronado’ (1934) y ‘Van Gogh, el suicidado por la sociedad’ (1947). En febrero de 1986 en la publicación El periodista Spinetta aclaraba: “El disco fue una respuesta, (insignificante tal vez), al sufrimiento que te acarrea leer sus obras. La idea era exponer la posibilidad de un antídoto contra lo que opinó Artaud. Quien lo haya leído no puede evadirse de una cuota de desesperación. Para él la respuesta del hombre es la locura; para Lennon es el amor. Yo creo más en el encuentro de la perfección y la felicidad a través de la supresión del dolor que mediante la locura y el sufrimiento”.
“Artaud”, que apareció firmada por Pescado Rabioso, a pesar de que ya no existía, abre con ‘Todas las hojas son del viento’ compuesta en base a la situación de la antigua mujer de Spinetta, la destinataria del ‘Blues de Cris’: “Yo ya había sellado esa relación pero nos seguíamos viendo - cuenta Spinetta - Ella me contó que tenía dudas acerca de tener un bebé con otra persona. Finalmente decidió tenerlo. Escribí la canción porque en ese momento ella era como una hoja en el viento, al tener que decidir algo semejante”.
Le sigue el blues ‘Cementerio Club’, que posee una anécdota: en una oportunidad, en 1977, Spinetta cae preso. Estando en el calabozo vio en una de sus paredes escrito la línea de esta canción: “que solo voy a estar en este cementerio...”. Cuando fue entrevistado por el comisario, éste le comentó que sus hijos tenían sus discos. El Flaco le respondió: “Bueno, no solamente sus hijos, alguien escribió una canción mía en un calabozo...”. Antes de dejar la comisaría el Flaco volvió al lugar y agregó la línea que sigue en la canción: “que calor hará sin vos en verano...”.
La letra de ‘Por’ es una sucesión de palabras aparentemente inconexas. Spinetta, con Patricia, su compañera de esa época, comenzó a poner palabras que se ajustaban a la métrica de esa música.
“Siempre soñar, nunca creer...”, canta Spinetta, en ‘Superchería’. Con 23 años y en su cima creativa, el flaco grabó este disco con dos ex-Almendra: Emilio del Guercio en bajo y Rodolfo García en batería, con la participación de su hermano Gustavo en percusión.
El ‘Van Gogh’ de Artaud le llevó al Flaco a leer las cartas del pintor a su hermano Theo, de allí extrae las imágenes para la ‘Cantata de puentes amarillos’, composición que tiene un enorme valor por sí misma dentro de la inmensa obra que es “Artaud”. A lo largo de más de nueve minutos Spinetta dispara líneas como “Con esta sangre alrededor no sé que puedo yo mirar...” en referencia a la sangre de la herida en la oreja de Van Gogh, (algunos críticos lo asociaron también a la matanza de Ezeiza, ocurrida en junio de 1973, en la misma época que Spinetta componía la canción); y “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir / que todo el tiempo por pasado fue mejor... mañana es mejor...”, una confesión que sería una constante en la carrera de Spinetta.
El tema 7 es ‘Bajan’, canción que Gustavo Cerati versionó en su debut solista (en diciembre del 2009 la cantarían los dos artistas en Vélez en el maratónico recital de Las Bandas Eternas).
La siguiente canción es ‘A Starosta, el idiota’, “que no es nadie y a la vez somos todos - dice el Flaco - Spinetta se parece bastante a Starosta... como si fuera un Spinetta exagerado que termina siendo un idiota. En la canción la hablo a esa parte idiota que tengo: ‘no llores más, ya no tengas frío / no creas que ya no hay más tinieblas...’”
“Artaud” cierra con ‘Las habladurías del mundo’: “No estoy atado a ningún sueño ya / las habladurías del mundo no pueden atraparme...”, canta Spinetta respondiendo a los comentarios y habladurías que se prodigaban en torno a su persona y su vida privada.
Hasta en la tapa el disco fue revolucionario. El vinilo apareció en un sobre verde y amarillo de forma trapezoidal que no encajaba en ningún lado. En el sobre interno figuraba una frase de una carta que Artaud le mandó a Jean Paulhan (París, 1937): “¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte, el verde por la resurrección y el amarillo por la descomposición y la decadencia?”
Spinetta presentó el disco en septiembre de 1973 en el Teatro Astral en dos recitales llevados a cabo el domingo por la mañana. Se presentó el sólo con sus guitarras. Antes del concierto se proyectaron dos películas clásicas del cine mudo: ‘El gabinete del Dr Caligari’ (Robert Wiene) y ‘Perro andaluz’ (Luis Buñuel) con música de fondo de un disco recién salido: “El lado oscuro de la luna” de Pink Floyd. Se le entregó a cada uno de los espectadores un manifiesto titulado ‘Rock: música dura, la suicidada por la sociedad’. En ‘Crónica e iluminaciones’, de Eduardo Berti, Spinetta aclara: “el manifiesto no sólo estuvo motivado por mis lecturas sino por el hecho de que existía un rechazo generalizado hacia el rock de parte de quienes sostenían que no era música argentina y que nosotros no formábamos parte de la sociedad y de la cultura local.”
En esos días de 1973 Pinochet derrocaba y asesinaba a Allende; en la Argentina Perón asumía al poder y en diciembre estallaría lo que se llamó ‘la crisis del petróleo’. Mientras tanto, Spinetta dejaba atrás Pescado Rabioso con “Artaud” y formaba Invisible, siempre mirando adelante, consecuente con lo que decía: “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir / que todo el tiempo por pasado fue mejor... mañana es mejor...”.

La noche que murió el Flaco tuve la oportunidad de presenciar una escena significativa: volví a escuchar las canciones de “Artaud” repasadas por la guitarra de otro Flaco, bolivarense. El joven músico es Nicolás, de 23 años, la misma edad con que contaba Spinetta cuando grabó este disco. Ése es el mejor consuelo: miles de jóvenes bebiendo de su música, multiplicándose y volando hacia donde sea que la música los lleve…

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