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JUDICIALES

Un año de “tratamiento penal reeducativo” al asesino de Carlos “Willy” Miranda

abr. 30, 2018 14:45

en Policiales

Diario La Mañana de Bolívar - Policiales - Un año de “tratamiento penal reeducativo” al asesino de Carlos “Willy” Miranda

El pasado jueves finalizó en Azul el juicio en el que un joven de 18 años de edad, quien había sido imputado como autor del homicidio del policía Carlos “Willy” Miranda, fue hallado responsable del mismo. 

Cabe recordar que Miranda fue ultimado de dos balazos, durante un robo, el 20 de abril del año pasado, cuando la víctima estaba con una mujer en el interior de un automóvil en zonas aledañas a la ciudad.

Por mayoría, los jueces que intervinieron en este proceso concluyeron que el menor (al momento del hecho) es el autor penalmente responsable del asesinato del policía, no obstante dispusieron de una medida que se denomina “cesura del juicio” y resolvieron que el imputado, que cuando cometió el crimen tenía 17 años, se someta durante un año a un “tratamiento penal reeducativo”, en el lugar donde permanece privado de la libertad actualmente: el Instituto Leopoldo Lugones de la ciudad de Azul.

Además de diferir el tratamiento de la pena por el plazo de un año, los magistrados intervinientes que intervinieron en este debate le fijaron una serie de pautas de conducta, normas  que deberá cumplir durante el período de cesura de este proceso.

En el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, por el asesinato del policía Miranda se realizó un juicio oral en el Palacio de Justicia de Azul, proceso que terminó con el anuncio  del fallo para el adolescente.

En ese debate, desarrollado a puertas cerradas dado que al momento de ocurrido el hecho  el imputado era menor de edad, los jueces que integraron el Tribunal fueron Luis Surget, Marcos Milano y Aída Lhez; mientras que las partes estuvieron representadas por Mariela Viceconte y Laura Serradell. La primera, actualmente a cargo de la Fiscalía y la segunda de la Defensoría Oficial pertenecientes al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil departamental.

Mientras que Surget -el juez de sentencias azuleño del Fuero Penal de Menores- presidió el Tribunal; tal como ya ha ocurrido en otros debates la integración se completó con las participaciones de Milano y Lhez, respectivos jueces de los fueros de Responsabilidad Penal Juvenil de los departamentos judiciales de Dolores y Necochea.

 

Homicidio en ocasión de robo

El hecho ventilado en este debate, tal como se dijo más arriba, ocurrió el 20 de abril del año pasado.

Según el fallo, el teniente primero de la Policía Bonarense Carlos Miranda, de 54 años de edad, fue asesinado a tiros durante un robo.

Los jueces dictaminaron que quedó demostrado que el imputado fue el autor del crimen ocurrido en la Sección Quintas del Partido de Bolívar.

De acuerdo con diferentes testimonios escuchados en el debate, el homicidio se produjo cuando el joven -que en ese entonces tenía 17 años- llegó junto a otro menor de edad en un ciclomotor hasta el lugar donde Miranda se encontraba. El asesinato ocurrió entre las 19.30 y las 20 horas, en circunstancias que el policía estaba dentro de un automóvil Volkswagen Gol manteniendo “un encuentro amoroso” -según se describió en el dictamen- con una mujer llamada Alicia Esther Pérez, quien se convirtió en una de las testigos principales de lo sucedido, después de que en un principio estuvo siendo investigada por ser una participe del hecho.

El automóvil en el que ocurrieron los acontecimientos estaba estacionado sobre la prolongación de la calle Pueyrredón, un camino vecinal situado en cercanías a la también extensión de la Avenida Centenario.

El ahora condenado en esta primera instancia portaba “un arma de fuego calibre 22” con la que le disparó al menos en dos ocasiones al policía.

“Una vez allí, y aprovechándose de la situación de las víctimas en razón del encuentro íntimo que mantenían, de la oscuridad imperante y del descampado que proponía el lugar, se acercaron al rodado, golpearon el automóvil, le abrieron la puerta del vehículo del lado del conductor, le exigieron a los ocupantes que descendieran del rodado y la entrega del celular, bajo amenazas de muerte”, escribió en el fallo el juez Surget con relación a la actitud de los menores y a cómo el ilícito sucedió.

Miranda se encontraba sólo vestido con una camisa. Y mientras intentaba bajar del rodado, “tal como le había sido ordenado”, el menor juzgado en este debate utilizó ese arma de fuego “tipo pistola” que portaba para efectuarle “al menos dos disparos, con el fin de causarle la muerte”.

La autopsia a la que fue sometido el cadáver de la víctima reveló que presentaba un disparo, con orificio de entrada y salida, en el codo del brazo derecho. El otro balazo fue el que ingresó a la altura de su cuello y le produjo la muerte.

Los jueces encargados de juzgar al joven, por unanimidad dictaminaron que resulta ser el “autor penalmente responsable del delito de homicidio en ocasión de robo agravado por el empleo de un arma de fuego”.

En la sentencia señalaron como agravantes a lo sucedido “la nocturnidad y la zona descampada y oscura en que la pareja estaba”, lo que favoreció el accionar delictivo y, al mismo tiempo, fueron aspectos que se convirtieron en circunstancias que contribuyeron a “la indefensión de la víctima y a la impunidad de los autores, su huída del lugar y la ocultación”.

Además, en el fallo se hizo alusión a que el condenado desarrolló una conducta dolosa durante el hecho, ya que “... apuntó con un arma a la víctima, le exigió la entrega del celular, para luego efectuarle el disparo que pusiera fin a su vida”.

Sobre dicha conducta el juez Surget escribió también que el joven, al portar esa pistola con la que mató al policía durante este suceso, “eligió concurrir preparado para disparar, sin tener mucho conocimiento de su utilización, con el peligro que ello implica, ya que él mismo resultó herido con su propia arma, demostrando un desapego total por los valores que rigen la vida en sociedad”.

Recordemos que el condenado fue detenido el 25 de abril del año pasado en el Hospital Sub Zonal de Bolívar, tras haber ingresado el viernes 21 (horas después de cometido el crímen), con una herida en su mano izquierda que el joven adujo que la herida había sido causada por un clavo. Sin embargo, el personal médico y  paramédico que lo atendió inmediatamente dio cuenta a la policía de tal circunstancia ante la evidencia de que, en verdad, la misma obedecía al disparo de un arma de fuego, con orificio de entrada y salida.

 

En disidencia

En medio de ese panorama descripto sobre lo ocurrido, el juez Luis Surget concluyó que era necesaria “la aplicación de pena” para el joven encausado. No obstante a su entender había que dictar una medida tendiente a “lograr su reinserción social”.

Pero tal como ya ha ocurrido en otros juicios por homicidios en los que también ha intervenido este mismo Tribunal, la postura del juez azuleño no fue acompañada por los demás magistrados.

En ese contexto, por mayoría los jueces Milano y Lhez se pronunciaron a favor de diferir por un año el dictado de una eventual pena para el joven autor de este homicidio en ocasión de robo. Y también dispusieron que en ese lapso de tiempo de cesura de este juicio se le imponga “un tratamiento penal reeducativo”.

Ese tratamiento, se indicó, tiene que llevarse a cabo en el Instituto Lugones, que es el lugar donde actualmente continúa privado de la libertad el joven.

Esta medida lo obliga a que cumpla las siguientes pautas de conducta: “Respetar las normas institucionales, acceder a cursos de capacitación, talleres y/o educación formal en caso de ser viable, abstenerse de consumir estupefacientes o toda otra sustancia capaz de provocar intoxicaciones” y“abstenerse de portar cualquier tipo de arma”.

Dicha medida tiene que ser controlada desde el propio instituto, elevando al Tribunal que lo juzgó informes bimestrales referidos a diferentes aspectos que tienen que ver con su conducta. También, a cuestiones vinculadas a si estudia o trabaja; a su relación con los demás internos del lugar y el personal del Lugones; y a “si ha podido comprender la finalidad del tratamiento impuesto”.

En el mismo juicio, al bolivarense lo absolvieron por un robo que también se le imputó. Este ilícito ocurrió en Bolívar el 23 de diciembre de 2016 y se mencionó en el fallo.

Mientras que la fiscal Viceconte había pedido en su alegato que el joven fuera condenado a quince años de prisión; la defensora Oficial Serradell, además de la absolución, solicitó que la imposición de la pena para el adolescente se postergara, tal como finalmente ocurrió en esta primera instancia.

También, ante una eventual condena, la defensora del joven pidió al Tribunal que fuera declarado autor de un“homicidio simple” y no de un homicidio en ocasión de robo agravado por el empleo de un arma de fuego, los delitos por los cuales el adolescente fue hallado responsable a título penal por el Tribunal que lo juzgó. El mismo que por mayoría dispuso la cesura del proceso y que durante un año el joven sea sometido a ese ya mencionado “tratamiento penal reeducativo”.

 

El otro menor fue sobreseído

Por el mismo crimen, el 16 de mayo, fue detenido otro menor de edad, que en principio figuró como imputado en este hecho, pero el adolescente fue sobreseído durante la etapa de instrucción de esta causa penal.

Gentileza: Diario El Tiempo de Azul

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