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BETO RIVAS ABRE SU BOCA POLÍTICA

“Ir pensando una salida” para tanto sufrimiento

oct. 08, 2018 15:53

en Política

Diario La Mañana de Bolívar - Política - “Ir pensando una salida” para tanto sufrimiento

No tiene “una hora” de kirchnerismo, pero tampoco de macrismo, ni del denominado peronismo racional: “Un peronista no puede votar a Macri”, se planta Beto Rivas, el hombre que según su propia visión se ha pasado la vida buscando la pureza del peronismo, un auténtico oxímoron que lo mantiene encendido en el ring de la política, aún después de ‘clavarse’ feo con De Narváez, y en cruciales días en los que, cree él junto con tantos, “ir pensando una salida” ya es el imperativo nacional, dado que “hay gente que está sufriendo mucho”.

Fuimos a ver a Rivas por sus cinco décadas como contador (ver aparte), pero terminamos hablando de política, en una charla exclusiva rica en definiciones.

1973 fue un año bisagra en la vida de Alberto Félix Rivas, quien dentro de la convulsión que experimentaba la Argentina por el inminente e inevitable retorno de Perón y el final de la dictadura de Lanusse (‘dictablanda’, al lado de la que vendría), él protagonizó su propia odisea de cambios: a poco de perder en mayo a su hijo Gonzalo y caer en el pozo de una profunda depresión que casi le cuesta la vida (se refugió en el campo, por varios meses no pudo transitar los mismos lugares de siempre), fue convocado por el flamante gobierno local de Francisco Ravassi para incorporarse como contador municipal. El propio ‘Pancho’ y ‘Quico’ Alabart, dos radicales ‘núcleo duro’, invitaron a Beto a sumarse a la gestión, seguramente para tirarle una cuerda que lo rescatara de su cisma interno, pero también porque confiaban en su capacidad. “Insistieron mucho, yo les decía que era peronista. Tal es así que saqué un aviso en el diario, que aún conservo, agradeciéndole  al doctor Ravassi el haberme convocado aún perteneciendo yo a otro signo político”.

Fue contador municipal desde el ’73, actuó incluso durante los gobiernos no constitucionales e ilegales que condujeron los destinos de Bolívar a fines de los setenta y principios de los ochenta, y luego de un intervalo de casi una década regresó para desempeñarse como secretario de Hacienda durante la gestión de Juan Carlos Reina (1991-1995). Finalmente, metió sus relucientes mocasines en el barro de la política territorial con dos períodos como concejal, 1999-2003 y 2005-2009 (en el ’07 partió el bloque k; finalizó su período como integrante de un monobloque, mientras en lo nacional y provincial se alineaba a Francisco De Narváez).

¿De la política estás retirado?

-Uno no se retira nunca. Pero para mi bien o para mi mal, yo debo ser una de las pocas personas que actúan y han actuado políticamente que no tiene una hora de kirchnerismo. Y no quiero decir que yo haya tenido la razón.

 

“EL KIRCHNERISMO QUISO HACER DESAPARECER AL PERONISMO”

Nunca te entendiste con el kirchnerismo.

-No. Y no por nada de lo que puede estar sucediendo hoy. Pero hubo personas que ocuparon importantes cargos en gobiernos kirchneristas, y hoy parece que el kirchnerismo fuera el diablo para ellos. Yo no. En 2007 gana el FpV las elecciones, y el bloque se llena de gente del Frente. Yo no tengo nada en contra de ellos, no estoy en contra del kirchnerismo por las situaciones actuales sino porque en determinado momento quiso hacer desaparecer al peronismo. Cuando aparecieron los radicales k, en el partido se decía que no podíamos cantar la marcha, e incluso a alguno se le iba la boca y hablaba de Perón como un viejo de m (mierda que va a decir mierda)…

 

EL CHASCO DE NARVÁEZ

En esa última etapa como concejal, cuando partió el bloque del kirchnerismo para formar su monobloque, Rivas se erigió en el representante seccional de Francisco De Narváez, para quien trabajó en la región con ahínco y convicción. “Uno trabajó bien, pero después otros se adueñaron de la Séptima, y Francisco (aún lo llama por su nombre, como a un amigo) termina entregándole la lista mía al Pro (en los comicios 2009). Una lista muy interesante, que se cayó. Me quedé dolido, después vino él a decirme que no me lo tomara tan a pecho, que fue un error. Vino Atanasof, se disculparon, pero yo ya no tenía ganas”. Si había un arreglo que implicaba entregarle la Séptima al PRO, “me hubieran llamado por teléfono, me hubieran dicho la verdad. Para qué me engañaron, tuve que bajar el cartel del local, apagar las luces, porque la lista no había entrado”, expresó, aún con restos de un dolor que no se apagará.

 

Con el kirchnerismo no te entendiste nunca, pero con el macrismo tampoco. No te gusta nada lo que está pasando ahora.

-No, no no, yo no. Hay compañeros de vieja data que han votado a Macri. Como Julio Bárbaro, que dice que es muy peronista pero que votó a Macri. Yo podré estar equivocado, pero creo honestamente que alguien que tiene un pensamiento peronista no puede votar a Macri.

Menos aún acompañarlo en estas políticas.

-Ni hablar.

Tampoco estás con el peronismo racional, que de algún modo colabora, que es tibio en la crítica.

-Qué peronismo racional si casi todos estuvieron ocho o diez años con el kirchnerismo. En 2008 estaba en mi monobloque y apoyé al campo. Lo hice porque entendía que el campo es el interior. Muchos hablan de los terratenientes, pero eso se terminó. Al nacer el abuelo, luego los padres, luego los nietos… Existen sí los agroexportadores y el sector concentrado, pero en el interior son pequeños productores. Kirchner pronunció entonces una de sus frases menos agradables, por decirlo de alguna manera (eso le atribuyen medios e informadores poco creíbles): dijo que al campo lo quería de rodillas. Dos meses después juraba como jefe de Gabinete Sergio Massa. Hoy Massa no me puede decir que no sabía qué era el kirchnerismo, estuvo mucho tiempo. Nadie hace autocrítica, todos se presentan como los salvadores. No sé hasta qué punto creerles. Yo he querido buscar la pureza del peronismo, y eso no se logra fácilmente.

 

Pureza y peronismo no van de la mano, existen muchos peronismos…

-Tenés que soportar que al lado tuyo haya alguien que no querés. Pero habrá que ir pensando alguna salida, porque evidentemente esta administración nacional no está haciendo las cosas como las piensa un peronista. La gente la está pasando mal, hay gente que está sufriendo mucho. Hablan de que a fines de 2019 todo va a mejorar, pero hay mucha gente que padece urgencias hoy, ya mismo. A esa gente no le podés decir que espere hasta diciembre de 2019 para estar mejor. Esas cuestiones hacen que uno todavía tenga ganas de estar.

Chino Castro

 

Beto no veta incorporarse al gobierno de Pisano

(En nota principal, Rivas habla de que la realidad de hoy, insensible hasta la crueldad con capas cada vez más amplias de argentinos, le provoca “ganas de seguir” haciendo política.)

O sea que podrías volver

-Te digo honestamente y sin falsa modestia que me preparé para la función pública. (Además de todo lo mencionado aparte, representó a la provincia en el Consejo de Organismos Tributarios que viajó al exterior.) Me formé, estudié y estudio. Me quedé sí con las ganas, porque creo que estaba preparado para ir a un cargo un poco más arriba. Hoy, ya cargos no quiero, pero creo que todavía estoy en condiciones de formar parte de equipos.

Asesor, no ya concejal.

-En los cargos no hay que eternizarse, hay gente que está hace veinte años como concejal…

¿Un lugar en el gobierno municipal, tal vez?

-En un par de oportunidades me han llamado las actuales autoridades municipales, para charlar sobre presupuesto. He tenido algunos contactos.

¿Y?

-Hemos conversado. Yo les recordé que en 2011, cuando era candidato a intendente, ‘Bali’ Bucca estuvo sentado allí donde estas vos, en mi oficina. Quería que fuera con él, vino un montón de veces. Yo tenía esa trabazón con el Frente para la Victoria (ver aparte), pero le dije que si él creía que yo podía servirle para algo, las puertas de mi estudio estaban abiertas.

¿Y si ahora Pisano te ofreciera un cargo?

-No hablamos de eso, tampoco yo lo pretendía. Pero volveremos a vernos para que me dé más elementos vinculados al presupuesto. Veremos.

Pero no descartarías incorporarte al equipo.

-En absoluto. Hay gente, allegados, a los que no les gusta eso. Pero yo, lo mucho o poco que sé, se lo debo a la municipalidad. Así que si me llamara algún día un intendente, un secretario, el presidente del HCD, sea del partido que sea, yo tengo que ir. Más te diría: tengo la obligación de ir. Después, si comparto o no sus políticas, es otra cosa. Pero un apoyo técnico siempre estaré dispuesto a brindar. 

Ch.C.

 

Rivas multiplica x 5

Si veinte años no son nada, cincuenta tampoco. Al menos para el inoxidable Alberto Félix Rivas, que acaba de acumular esa cantidad como contador, obteniendo con comodidad el imaginario récord de permanencia en una profesión que comenzó ejercer en una época muy diferente, cuando en la ciudad sólo se desempeñaba en el oficio el recordado Roberto Beighau (también venían un par de contadores de afuera).

Rivas nació en Bolívar, se formó en la universidad pública de La Plata, trabajó unos años como contador para el gremio ATE en Ensenada a poco de recibirse, convocado por su coterráneo Manuel Urriza (ex ministro de Perón a su regreso en 1973, entre otros cargos relevantes), y también aquí “cuando viajaba” mientras estudiaba, y ya con el reluciente título se instaló en su pueblo en septiembre de 1968. (El título tiene fecha de agosto, la jura fue el 20 de septiembre de ese año.)

Aquí montó su estudio privado en el departamento de avenida Lavalle casi esquina calle Quintana (arriba del taller de Massa y Lopardo), donde también vivió muchos años  junto a su mujer, María Julia Tamborenea, y sus hijas María Paz y Soledad. 

Beighau fue su guía, el colega que le abrió camino en esos primeros años, y con quien llegó a forjar una “profunda amistad. Uno en la profesión tiene colegas, no amigos, pero con Roberto fuimos muy amigos. Inclusive él estuvo cuando en 1973 yo perdí un hijo, y cuando un año después padecí un serio problema de salud (un cáncer por el que le daban dos meses de vida)”, recordó un emocionado Beto en entrevista con este diario, en su estudio de avenida San Martin 885, rodeado de cuadros de San Martín, el papa Francisco, escudos de Bolívar y alguno con motivo abstracto. Es ese mismo edificio donde se instaló a principios de los años ’80, y en el que adquirió en 1985 los cuatro locales que aún ocupa su estudio, en el que se encuentra a sus ochenta años recién cumplidos en plena actividad junto a Patricia Ocaña, su secretaria y mano derecha, como a él le gusta subrayar.

¿Qué te hace seguir? No es común que alguien con cincuenta años en un oficio no esté retirado, salvo un artista.

-Creo que los contadores somos los únicos profesionales que podemos jubilarnos y continuar. Yo estoy jubilado, pero sigo. Tengo aún varios clientes importantes, y a su vez también a mi mano derecha, Patricia Ocaña, que hace cuarenta años que está conmigo. Le faltan un par de años para jubilarse, y a veces proyecta que cuando eso ocurra seguiremos haciendo algo (se ríe). Yo me siento bien. Los años están, sin ninguna duda, pero incluso para algunas cuestiones me siento con mayor seguridad. De no ser así, no continuaría. Estoy actualizado, inclusive días atrás concurrí con Ricardo Criado a unos cursos de actualización en Olavarría (se ríe con ganas). Se me acercaban a saludarme un montón de muchachos que seguramente han sido alumnos míos. Los contadores que actúan hoy en Bolívar, en su gran mayoría fueron alumnos míos. El propio Ricardo Criado, por ejemplo.

Rivas fue docente de Contabilidad en escuelas secundarias desde 1968 hasta 2004, en el Cervantes, el ex Nacional y la Agrícola. Dejó para ser capacitador de concejales en el Instituto Federal de Asuntos Municipales (IFAM, organismo nacional), un cargo al que accedió por concurso. “Es el día de hoy que extraño eso. Estuve dos años, hasta que en 2005 desde el Partido (Justicialista) me dijeron que tenía que venir a encabezar la lista de concejales…”.

Veo que te arrepentís.

-No (sonríe). La política siempre me gustó mucho, pero me hubiese gustado desarrollarme un poco más allá. Estuve un período que para mí constituyó una experiencia tremenda. Todavía conservo los power point que uso cuando de vez en cuando desde alguna municipalidad me piden que dé una charla. Tengo los elementos que he ido actualizando, que son la base de la estructura presupuestaria y de los recursos municipales y los regímenes de coparticipación, temas que jamás abandoné y que son mis caballitos de batalla.

Ch.C.

 

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