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ENTREVISTA CON ALBERTO MOYA, PERIODISTA Y DOCENTE

"Verbitsky demostró que el periodismo de investigación también era negocio"

jun. 20, 2010 00:00

en Información General

Diario La Mañana de Bolívar - Información General - "Verbitsky demostró que el periodismo de investigación también era negocio"

Con Robo para la corona (1991), Horacio Verbitsky "demostró que el periodismo de investigación también era negocio", afirma el periodista y docente Alberto Moya. Entrevistado por Daniela Roldán para el programa radial Aldea Global (Federal, sábados de 9 a 11), en su edición del 5 de junio, Moya ofrece un panorama analítico del derrotero que siguió el periodismo de investigación argentino desde el boom de Robo para la corona, el libro que desnudó al menemismo frente a la sociedad.

No hay grandes apuestas en los medios al periodismo de investigación.
-En general no, porque es muy caro y requiere tiempo. Tenés que mantener al periodista hasta tanto te traiga una investigación. Suponiendo que encuentre algo.
Porque uno inicia una investigación y no sabe si efectivamente va a poder producir un artículo de descubrimiento de algo o de denuncia.
-Supongamos que en Bolívar ocurre un crimen muy importante, como el que contó Truman Capote en A sangre fría, o el de María Soledad. Me envían acá, ¿y qué hago? Hablo con alguna gente, voy a la comisaría, al Juzgado, a los Bomberos, al hospital; hablaré con los borrachos, con los locos, que esa gente no miente; buscaré a algún religioso. Puede ser que después de hablar con todo el mundo, no encuentre nada. Y mientras tanto el diario me mantuvo acá un mes o dos.
¿Y qué ocurre en esos casos?
-En general, no pasa nada; se pierde la plata, es parte de una inversión. Sirve para ganar experiencia.
Uno de los motivos es porque es caro, pero entiendo que no ha de ser el único que lleva a que los diarios y las revistas no tengan equipos de investigación.
-Tampoco había una tradición. La mejor tradición la inauguró Horacio Verbitsky. Verbitsky demostró que era negocio también. En la década del noventa, cuando el menemismo estaba en su auge, Horacio publica Robo para la corona. Ya a principios del ´91, había publicado el escándalo más grande del menemismo y de la carrera de Verbitsky, que fue el Swiftgate. Descubre que empresarios del gobierno, que eran a su vez funcionarios, coimeaban a empresarios norteamericanos. La embajada, de Terence Todman en ese momento, se molestó. Horacio tuvo las primicias, las fue publicando en cuotas en varias emisiones, y terminó por voltear a medio gobierno. Eso aumentó el prestigio de Verbitsky y derivó en que su futuro libro, Robo para la corona, se vendiera muchísimo. Es todavía hoy el libro más vendido de toda la historia del periodismo argentino. Es más: después de Cien años de soledad, de García Márquez, es el libro más vendido de la Argentina. Vendió casi medio millón de ejemplares, que es raro.
Un libro de investigación periodística, en el que no vas a buscar el placer de la lectura sino datos e información.
-El mismo Verbitsky dice que eso más que un libro es un ladrillo. Porque es duro, y encima es grande, 600 páginas. (…) El libro sirve como manual, porque los grandes curros de la Argentina están compilados ahí. Incluso se ha usado en el mundo como prueba en juicios internacionales. Ese libro y la segunda parte, que fue Hacer la corte, figuran en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
En el caso de Verbitsky, también ha sido una gran forma de acumular poder. Convengamos que no es lo mismo una investigación realizada por Horacio Verbitsky que por cualquier otro periodista.
-Tal cual. Y esto es lo que motivó que el resto de las empresas periodísticas apostara a la investigación. A partir del éxito de Robo para la corona, Canal 13 le da manija a Telenoche investiga. Ahí empiezan con las cámaras ocultas, con la investigación en otro formato. Ese éxito televisivo a su vez después tiene su correlato en las radios. Y toda la cultura investigativa se da a partir del gran diario que hizo punta en esto, que fue Página/12, desde 1987. Y Jorge Lanata (fundador y primer director de Página), llevó eso también a la tele y a la radio. El éxito de estas personas motiva que otras empresas armen sus propios equipos de investigación, entre ellas Clarín, con un grupo que integran Daniel Santoro y otros. Santoro termina por ganar el premio Rey de España, que es el más prestigioso de habla hispana, porque una de sus investigaciones termina por meter preso a un presidente de la Nación, que el caso del tráfico de armas con Carlos Menem.

"El kirchnerismo no roba tanto como el menemismo"
Igual, la década del noventa dio muchos productos de esta naturaleza, como la investigación de Hernán López Echagüe sobre Duhalde, o de Gabriela Cerruti sobre Menem. Fue una época en la que hubo cierta explosión, pero ahora parece que se planchó.
-Lo que pasa es que el kirchnerismo no roba tanto como el menemismo.
Qué optimista (risas).
-Pero es lo que dicen los periodistas nacionales. En la oposición al actual gobierno nacional hay gente de mucho dinero: Clarín, la Sociedad Rural, la Unión Industrial, Techint. Esa gente tiene mucha plata, tiene para financiar investigaciones. De hecho Clarín tiene su equipo de investigación y le pega al gobierno, y cada vez que le encuentra algo, lo denuncia, no tiene ninguna connivencia con este gobierno, sobre todo a partir de la ley de medios. Si no publican más cosas, es porque no las hay. Y porque en general, según dice Verbitsky, no hay en este gobierno un sistema armado de corrupción generalizada, lo que hay son hechos de corrupción. Hay ladrones en el gobierno, Jaime, por ejemplo, el secretario de Transporte, o algunas cosas de algunos ministerios, como el de Planificación. Después hay episodios aislados, como la bolsa de Miceli (ex ministra de Economía) en el baño, que no siquiera es considerado un caso de corrupción por los periodistas nacionales, lo ven como una gilada.  
(…) Vos decís que el periodismo de investigación está un poco más planchado en los últimos años. Eso tiene que ver con las empresas: las empresas son amarretas. Los dueños de los grandes medios no quieran gastar más plata. Es más: en Clarín echaron a decenas de periodistas nada más que para no darles un aumento de sueldo como pedían. Y después de negarles el aumento, les lustraron el marulo a palos en la puerta del diario. Esto fue hace una década. Salvo Lanata y Aliverti, casi nadie difundió eso, pero tenemos las fotos que difundió la UPTBA, de los policías y los gendarmes pegándoles palos a los periodistas, una locura. Los medios que hablan de agresiones a la prensa, parece que cuando lo hace el patrón no es agresión. Todo por no dar aumento. Pero esto pasa en general, en el capitalismo, en todas las empresas. (…) No arman equipos de investigación porque son caros, hay que mantenerlos a largo plazo, no siempre dan resultados.

"El periodista investiga al poder, y el poder pone publicidad en los diarios"
Y son un riesgo.
-Encima son un riesgo, porque ¿a quién investigan los periodistas? Al poder. Y el poder es el que pone publicidad en los diarios. No me refiero al gobierno, sino al poder, porque el poder es la Sociedad Rural también, Techint, las multinacionales, el narcotráfico. A esos hay que investigar, a los que se roban la guita, pero esos tipos, si auspician en el medio, por ahí no se investiga tanto. Nosotros en el conurbano tenemos muchas grandes empresas que eran argentinas y fueron privatizadas: Edenor, Edesur, las de electricidad, las de gas, casi todas las de teléfono, que son un desastre, roban por todos lados, las de celulares ni hablar.
Y no podés investigar a esa gente, porque auspician en todas las radios y en todos los diarios. ¿Entonces qué nos queda? Escuchar radios comunitarias y medios alternativos, para difundir lo que no se puede en los grandes medios.       

Todas las voces todas
¿Creés que la ley de Medios es una buena opción para que se escuchen nuevas voces, para nuevas oportunidades de comunicación?
-Eso dice la ley, que está preparada para implicar nuevas formas de participación ciudadana, para que haya más gente dispuesta a hacer comunicación. En principio, está contemplado que las entidades intermedias puedan tener sus propias formas de comunicación -radios o periódicos-, las iglesias, las universidades, las entidades de fomento y demás. Al parecer, la ley tiende a ser más amplia y a garantizar que más personas puedan hablar, a diferencia de lo que sucede hasta ahora en los medios más concentrados, que monopolizan la voz y el discurso. Fijate que incluso en el mundo, teníamos que cinco agencias de noticias difundían la información de todo el mundo. Casi todos los cables que se publicaban acá dependían de cinco agencias de noticias, algo que no parece muy plural: Bush arregla con cinco empresas y listo, ya está, pasa a ser bueno. Si bien no es una ley perfecta, por lo menos superamos lo que había. Con todo lo que se habló en este país en contra de la dictadura, eso no se había tocado, o sea que había mucho poder atrás.

Pueblo informado, poderoso asustado
Sos profesor, estás formando periodistas. ¿Vale la pena?
-Y no sé… supongo que dependerá de quienes quieran estudiar, y dependerá también de la comunidad. En general, todo lo que hacemos en materia de comunicación, incluso las defensas a la libertad de expresión, no son un derecho para los periodistas, sino un derecho para la comunidad. Cuando se censura a un periodista, se cierra una radio o se clausura un periódico, no se está afectando a los periodistas, se afecta el derecho de la población a estar informada. Eso es lo que defendemos, no defendemos sólo nuestra fuente de trabajo. Los poderosos -los gobiernos, los empresarios, las mafias, los poderes económicos, que están detrás de todo gobierno- no están en contra de los periodistas por nosotros. Nosotros les importamos bastante poco, a lo que de verdad le temen es al pueblo informado. Cuando la gente sabe, decide mejor, y no se deja llevar como rebaño.
(…) Verbitsky dice: "periodismo es difundir lo que alguien no quiere que se sepa. Todo lo demás, es propaganda".
(…) Necesitamos más democracia, más pluralismo, más ley de Medios, más amplitud, más canales de información, más lugares de debate. En eso estamos los periodistas, y porque tenemos esperanzas en esas cosas es que intentamos hacer docencia.

Esta boca es suya
Alberto Moya (ciudad de Buenos Aires, 17 de agosto de 1968) es docente universitario y periodista en la provincia de Buenos Aires desde 1987. (Es profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata; actualmente dicta la materia Gráfica 3 en el CRUB.)
Escribe en la revista Veintitrés desde 2007.
Una investigación suya fue citada en un libro de Marcelo Larraquy.
Cubrió episodios en México; Perú; Brasil; Uruguay y el Festival Woodstock de 1994, en EE.UU. Su contribución al Observatorio de Medios fue publicada en la Agencia Periodística del Mercosur.
Es el analista político de Berazategui. Ha hecho aportes a la Justicia en temas vinculados a la década del '70; a los derechos humanos y a casos de corrupción por los que debió estar ante estrados judiciales.
También ha tenido constantes enfrentamientos con las autoridades que han sido objeto de sus investigaciones.
Ha aportado a los medios nacionales con investigaciones acerca de los casos: María Soledad; Mariela Muñoz; Fassi Lavalle; José Luis Cabezas; Osvaldo Etchecolatz; la Triple A; Herminio Iglesias; Leonardo Bergara; El Triple Crimen de Gral. Rodríguez y casos tomados por CQC.
Fuente: Wikipedia.

José Castro

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